La startup Aircela ha presentado un dispositivo capaz de generar gasolina usando solo aire, agua y electricidad renovable. El combustible es compatible con cualquier motor de gasolina sin modificaciones.
Una startup con sede en Nueva York ha conseguido convertir aire, agua y electricidad en gasolina. Aircela, fundada en 2019 por Eric y Mia Dahlgren, ha mostrado en varias demostraciones públicas una máquina que produce combustible sintético listo para usar en cualquier coche de gasolina sin necesidad de adaptar el motor.
El proceso, según ha detallado la compañía, se divide en tres fases. Primero, un ventilador introduce aire en la máquina, donde una red retiene el CO2 y genera una solución líquida de carbono. Después, un electrolizador separa esa solución mientras produce hidrógeno a partir de agua. Por último, un compresor combina ambos elementos para crear metanol, que se refina hasta convertirse en gasolina.
El resultado es un combustible sin azufre, etanol ni metales pesados. Eric Dahlgren, CEO de Aircela, ha querido dejar claro que no es un simple concepto: "No hemos construido un prototipo. Hemos construido una máquina que funciona", afirmó en declaraciones recogidas por Popular Science.
El rendimiento actual es modesto. Cada máquina captura unos 10 kilos de CO2 al día y produce un galón de gasolina (unos 3,8 litros), con un depósito de almacenamiento de hasta 17 galones (unos 65 litros). Esto significa que llenar el depósito de un coche requeriría varios días. Además, el proceso consume aproximadamente el doble de energía de la que queda almacenada en el combustible, lo que sitúa su eficiencia por debajo del 50%.
Aun así, Aircela sostiene que usando paneles solares independientes, el coste eléctrico se quedaría por debajo de 1,5 dólares por galón. La compañía no compite con el coche eléctrico, sino que lo complementa en usos donde sustituir el vehículo no es viable a corto plazo, como el transporte de mercancías, las carreras de motor o zonas sin infraestructura eléctrica.
Dahlgren ha explicado que la empresa no planea fabricar máquinas más grandes, sino multiplicar el número de unidades, de forma similar a un huerto solar. Los primeros usos se centrarán en clientes industriales, comerciales y zonas sin acceso a la red eléctrica, según Interesting Engineering.
Aircela ha captado cerca de 5,5 millones de dólares hasta la fecha, según Pitchbook. Entre sus inversores figuran Chris Larsen, fundador de Ripple; Jeff Ubben, consejero activista de ExxonMobil; y Maersk Growth, el fondo de capital riesgo de la naviera danesa A.P. Moller-Maersk. Morten Bo Christiansen, responsable de transición energética de Maersk, ha señalado que la naviera invirtió por el enfoque innovador y espera pasar de inversor a cliente.
La tecnología se basa en el trabajo del físico Klaus Lackner, pionero de la captura directa de aire y antiguo mentor de Dahlgren durante su doctorado en la Universidad de Columbia. Aircela ha negociado con varios fabricantes de automóviles, entre ellos Jaguar Land Rover, aunque no ha desvelado los nombres de otros dos fabricantes, uno estadounidense y otro alemán.
De momento no hay fecha para un despliegue comercial, pero la compañía avanza en sus pruebas. Para los conductores que no quieren pasarse al eléctrico, esta tecnología podría ofrecer una alternativa sin modificar sus motores, aunque la producción a gran escala aún queda lejos.

