La startup sueca Aircela ha desarrollado una máquina que produce 3,6 litros diarios de gasolina a partir de aire, agua y electricidad renovable. El dispositivo, del tamaño de un frigorífico, captura 10 kg de CO₂ al día y genera un combustible neutro en carbono.
Una máquina del tamaño de un frigorífico grande es capaz de producir 3,6 litros de gasolina al día usando solo aire, agua y electricidad renovable. La startup sueca Aircela, fundada en 2019 por los ingenieros Mia y Eric Dahlgren, presentó el dispositivo en mayo de 2025 y planea su comercialización limitada en Estados Unidos a finales de 2026.
El sistema captura aproximadamente 10 kilogramos de CO₂ diarios de la atmósfera y los transforma en un combustible líquido compatible con motores de combustión interna sin necesidad de modificaciones. Según la compañía, el combustible es neutro en carbono porque el CO₂ emitido al quemarlo fue previamente extraído del aire.
El proceso combina tres tecnologías ya existentes: captura directa de aire (DAC), electrólisis del agua para obtener hidrógeno y el proceso MTG (metanol a gasolina), que convierte el metanol sintetizado en gasolina mediante catálisis. La integración en un equipo compacto es la principal innovación de Aircela.
La empresa ha recaudado al menos 5,54 millones de dólares en dos rondas de financiación, según datos de PitchBook citados por Observer. Entre los inversores destacan Chris Larsen, cofundador de Ripple; Jeff Ubben, inversor institucional centrado en sostenibilidad; y Maersk Growth, el brazo de capital riesgo del gigante logístico danés.
La participación de Maersk Growth es especialmente relevante porque apunta al interés en los combustibles sintéticos no solo para automóviles, sino también para el transporte marítimo y la aviación, sectores difíciles de electrificar. La máquina de Aircela podría generar combustible in situ para flotas, bases remotas o instalaciones sin acceso a refinerías.
El mercado de los e-fuels cuenta con varios competidores, como HIF Global, Twelve, Prometheus Fuels y Carbon Recycling International. La mayoría apuesta por grandes plantas industriales. Aircela se diferencia por su enfoque ultra-descentralizado: un equipo que puede operar en hogares, empresas o zonas aisladas, eliminando costes de transporte y logística.
La compañía prevé fabricar entre 50 y 100 unidades para implementaciones piloto en los próximos dos años, centrándose en primeros adoptantes y demostraciones técnicas. El objetivo no es la producción masiva inmediata, sino validar el producto en nichos donde la electrificación total no es viable y la compatibilidad con motores existentes es clave.
Para los fundadores de startups en el ámbito de la energía y la tecnología limpia, Aircela es un ejemplo de cómo integrar tecnologías maduras en un producto compacto y comercial. La innovación no reside en inventar nuevos procesos, sino en empaquetarlos de forma útil y accesible.
El combustible sintético resultante puede usarse en vehículos convencionales y en la infraestructura de distribución actual. Cada litro producido es carbono-neutral, según el comunicado oficial de la empresa. El precio final no ha sido revelado, pero se espera que sea competitivo a medida que la producción escale.
La disponibilidad comercial limitada comenzará en Estados Unidos a finales de 2026. La compañía no ha confirmado planes para Europa u otros mercados, aunque el interés de inversores internacionales sugiere una posible expansión futura. Mientras tanto, el sector sigue de cerca si la tecnología podrá escalar y reducir costes lo suficiente como para competir con los combustibles fósiles.

