Uno de cada 15 autónomos de Extremadura tiene otro trabajo asalariado, según datos del Ministerio de Trabajo. UPTA advierte de que la precariedad y los bajos ingresos fuerzan a esta fórmula laboral.
El 6,7% de los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en Extremadura compatibiliza su actividad por cuenta propia con un empleo asalariado. Son 5.520 trabajadores, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo analizados por el Observatorio Económico del Trabajo Autónomo.
En el último año, el colectivo ha crecido en 252 personas, un 4,8% más. Para la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), este aumento refleja que cada vez más trabajadores necesitan sumar dos fuentes de ingresos para afrontar sus gastos cotidianos.
“Es una cifra alta, puesto que significa casi el 7% del total de los afiliados al RETA. Para UPTA, desde luego, esto no es una buena noticia”, afirma Eduardo Abad, presidente de UPTA España y responsable de la organización en Extremadura.
Abad vincula la pluriactividad a una combinación de precariedad en determinadas actividades autónomas y bajos salarios en el empleo por cuenta ajena. “Cada vez vemos más este fenómeno como algo normalizado”, advierte.
Extremadura figura entre las comunidades con mayor peso de autónomos con ingresos reducidos. Según UPTA, más del 40% de los trabajadores por cuenta propia de la región declara rendimientos netos inferiores al salario mínimo interprofesional, por debajo de los 12.000 euros anuales.
“Más del 40% de los autónomos extremeños declara rendimientos netos por debajo del salario mínimo interprofesional, es decir, inferiores a 12.000 euros al año”, señala Abad.
Esta situación obliga a parte del colectivo a buscar empleos paralelos o a mantener un trabajo asalariado mientras desarrolla su negocio. “Necesitan complementar sus recursos económicos precisamente por los bajos ingresos que tienen”, explica el dirigente de UPTA.
La organización considera que los datos muestran una realidad doble: por un lado, existen actividades por cuenta propia que no generan ingresos suficientes; por otro, muchos empleos asalariados tampoco permiten cubrir con estabilidad los gastos familiares.
“El trabajo autónomo en determinados sectores es precario y muchos de los trabajos por cuenta ajena que se desarrollan en Extremadura son manifiestamente insuficientes salarialmente para sostener los gastos de las familias”, sostiene Abad.
UPTA relaciona esta evolución con el encarecimiento de la vivienda, la alimentación, la energía y otros bienes esenciales durante los últimos años. La organización considera que el autoempleo ha dejado de responder únicamente a una vocación empresarial y se ha convertido también en una vía para completar salarios o negocios que no aportan rentas suficientes.
La tendencia se extiende al conjunto del país. Según el observatorio de UPTA, el número de autónomos que compatibiliza su actividad con un empleo asalariado ha aumentado un 56,6% desde 2020, con 99.270 personas más en cinco años.
Para los autónomos extremeños, la pluriactividad se ha convertido en una estrategia de supervivencia ante la insuficiencia de ingresos. La organización advierte de que, si no se mejoran las condiciones del trabajo autónomo y los salarios, esta cifra seguirá creciendo.

