El director de FinComún, David Romero, afirmó que el Open Finance en México debe aprovecharse para incorporar al sistema financiero a millones de personas excluidas, no solo para intercambiar datos entre instituciones.
El desarrollo del Open Finance en México no puede limitarse a un mero intercambio de información entre bancos y fintech. Así lo advirtió David Romero, director general de FinComún, durante el panel 'Open Finance 2050', donde defendió que el verdadero objetivo debe ser la inclusión financiera de millones de personas que aún operan al margen del sistema.
El dato invisible de los pequeños negocios
Romero señaló que uno de los principales errores del sector es pensar que los no bancarizados carecen de información financiera. “Una tienda de abarrotes abre todos los días, tiene clientes, transacciona, paga proveedores, genera flujo. Todo eso existe; lo que tenemos que hacer es hacerlo visible para nosotros”, explicó.
El directivo insistió en que millones de pequeños negocios ya generan datos sobre sus operaciones cotidianas, pero estos aún no se aprovechan para ampliar el acceso al crédito. La clave está en capturar esa información y ponerla al servicio de la inclusión.
“Si logramos con el Open Finance hacer eso, entonces habrá valido la pena. Si no, entonces es nada más entre nosotros, teniendo más información, más datos, logrando esa hiperpersonalización, pero no profundizando en algo que me parece muy importante, que es generar mucho más confianza con los clientes”, declaró Romero.
Infraestructura segura y control del usuario
Para que el Open Finance cumpla su cometido, Ingrid Albanés, Head of Digital Solutions Specialists de JP Morgan Payments, subrayó la necesidad de construir una infraestructura que permita compartir información de forma homogénea, segura y con el consentimiento expreso de los usuarios.
Albanés explicó que el cliente debe tener claro quién usa su información, con qué propósito y poder revocar ese permiso cuando lo decida. “Los datos financieros pertenecen a cada usuario”, recordó. Además, destacó que México puede tomar como referencia modelos regulatorios internacionales, como el europeo, donde existen estándares comunes para compartir información financiera de manera segura.
La estandarización, según Albanés, permitirá que empresas y personas tomen decisiones casi en tiempo real y facilitará la colaboración entre bancos, fintech y proveedores tecnológicos.
Experiencias personalizadas y confianza
Claudia Fragoso, líder de Open Banking y Ecosistemas Digitales de Banorte, coincidió en que el objetivo del Open Finance no es únicamente compartir datos, sino utilizarlos para crear experiencias más personalizadas y relevantes para los clientes.
Los participantes del panel concluyeron que el éxito del Open Finance dependerá de que los usuarios mantengan el control sobre su información y de que el intercambio de datos se traduzca en una mayor inclusión financiera, mejores productos y una relación de mayor confianza entre clientes e instituciones.
Para el lector interesado en finanzas personales o emprendimiento, la reflexión es clara: el Open Finance no es solo un asunto técnico entre entidades, sino una oportunidad para que millones de personas y pequeños negocios accedan a servicios financieros adaptados a su realidad. El reto, según los expertos, está en la voluntad de las instituciones para asumir el riesgo de atender a quienes hoy están fuera del sistema.

