La startup Bizu Space lanzó con éxito el cohete FTL-Perseu, el primero de Brasil con propulsión líquida, abriendo la puerta a una mayor autonomía espacial.
Un equipo de ingenieros brasileños ha conseguido lo que hasta ahora parecía reservado a gigantes como SpaceX. El pasado 29 de mayo, la startup Bizu Space lanzó en Virgínia (Minas Gerais) el cohete FTL-Perseu, el primer vehículo del país impulsado íntegramente por un sistema de propulsión líquida desde el despegue. El vuelo, bautizado como Misión Trem Baum, alcanzó 1.272 metros de altitud y el cohete fue recuperado con éxito mediante paracaídas.
La clave de la propulsión líquida frente a la sólida
La principal ventaja de la propulsión líquida es el control. Mientras un motor sólido funciona como una bomba incontrolable, el líquido permite modular el empuje, como el acelerador de un coche. Según Arthur Bahdur, CEO de Bizu Space, esta capacidad es crucial para misiones que exigen ajustes de velocidad y trayectoria en tiempo real. El FTL-Perseu, de 4,5 metros de largo y 70 kg de masa, utiliza peróxido de hidrógeno como oxidante y queroseno de aviación como combustible. En su primer vuelo se usó una carga reducida para garantizar la seguridad.
Un equipo pequeño con grandes ambiciones
Bizu Space cuenta con 14 profesionales formados en el Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA). Antes del lanzamiento, realizaron 61 simulaciones a lo largo de un año. La empresa instaló en el Parque Tecnológico de la Universidad del Vale do Paraíba (Univap) una infraestructura privada, denominada T8, que incluye laboratorio químico y banco de ensayos. El proyecto busca reducir la dependencia externa: la mayoría de los materiales, como fibra de vidrio, acero inoxidable y aluminio, se obtienen en Brasil.
El camino hacia la autonomía espacial brasileña
El FTL-Perseu es un paso hacia la independencia tecnológica. Además, Bizu Space forma parte del consorcio del Microlanzador Brasileño (MLBR), una iniciativa del gobierno federal que cuenta con el respaldo de la Agencia Espacial Brasileña (AEB) y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep). Se espera que el primer lanzamiento colectivo del MLBR tenga lugar a partir de 2027 desde el Centro de Lanzamiento de Alcántara, en Maranhão. Para Bahdur, estos logros responden a un “sueño nacional”: desarrollar, fabricar y lanzar vehículos espaciales propios.
La noticia supone un hito para el sector aeroespacial brasileño, que aspira a competir en el mercado de lanzamientos de pequeños satélites. La propulsión líquida permite detener y reiniciar el motor en vuelo, algo esencial para maniobras orbitales. Para las empresas españolas del sector, Brasil se perfila como un socio tecnológico emergente, con capacidad de ofrecer servicios de lanzamiento más baratos y autónomos.

