domingo, 12 de julio de 2026

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El oro cae un 1,43% lastrado por el giro agresivo de la Fed que anticipa subidas de tipos

El oro cae un 1,43% hasta 4.127,60 dólares por onza ante el giro agresivo de la Fed que anticipa subidas de tipos, eclipsando la tensión en Oriente Próximo.

Daniel Ríos CompanyDaniel Ríos Company· · 4 min de lectura

El oro cierra la semana en 4.127,60 dólares por onza pese a la escalada en Oriente Próximo. La Fed, con Kevin Warsh al frente, anticipa subidas de tipos que encarecen el coste de oportunidad del metal.

El oro ha ignorado su tradicional papel de refugio en un contexto de máxima tensión geopolítica. Los ataques con drones a buques mercantes en el Golfo Pérsico y las represalias estadounidenses contra posiciones iraníes no han logrado sostener el precio del lingote, que ha cerrado la semana en 4.127,60 dólares por onza, un 1,43% menos.

La razón del desplome hay que buscarla en la Reserva Federal. Bajo la presidencia de Kevin Warsh, el banco central estadounidense ha girado de forma radical su política monetaria, priorizando el control de la inflación sobre cualquier riesgo geopolítico.

El dot plot publicado tras la reunión del 17 de junio —la primera de Warsh, con un voto unánime de 12 a 0— revela un cambio de 180 grados: nueve de los 18 miembros del FOMC esperan que los tipos acaben 2026 por encima del nivel actual, y seis de ellos prevén dos subidas. El tipo mediano proyectado para final de año es del 3,8%, lo que implica un incremento de 25 puntos básicos.

La inflación no cede y la Fed se endurece

El giro responde a una inflación que no da tregua. La Fed ha elevado su previsión de inflación PCE para 2026 del 2,7% al 3,6%, mientras que el IPC de mayo se situó en el 4,2%. Los mercados de futuros ya descuentan una probabilidad cercana al 60% de una subida de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre, y para octubre esa probabilidad roza el 61%.

Este endurecimiento penaliza al oro como activo que no genera rendimientos. Los costes de oportunidad de mantener lingotes frente a instrumentos que sí pagan intereses se disparan. Como resultado, los inversores institucionales han reducido su exposición de forma masiva: los ETF globales respaldados físicamente registraron en junio salidas netas por valor de 8.900 millones de dólares, equivalentes a 74 toneladas. Norteamérica concentró 5.500 millones, elevando las salidas del primer semestre a 7.700 millones —el peor arranque desde 2013.

Bancos centrales y Asia compran al otro lado del mercado

Sin embargo, el mercado físico muestra una cara muy distinta. Los bancos centrales aprovechan los precios por debajo de los 4.200 dólares para incrementar sus reservas. Polonia añadió 82 toneladas en el primer semestre, 19 de ellas solo en junio. China encadena 20 meses consecutivos de compras. Asia, por su parte, ha batido récords de entrada de capital en ETF de oro: 12.000 millones de dólares en el primer semestre.

En términos globales, el balance neto del semestre sigue siendo positivo en 8.000 millones, lo que evidencia la división entre el inversor occidental y el oriental. Mientras los fondos occidentales huyen del oro por el encarecimiento de los tipos, los bancos centrales y los inversores asiáticos lo acumulan.

A nivel técnico, el metal precioso intenta estabilizarse. Tras marcar un mínimo el 30 de junio en 3.942 dólares, el pasado viernes registró un suelo más alto en 4.021 dólares, lo que sugiere una demanda creciente entre los 3.940 y los 4.040 dólares. No obstante, el lingote cotiza un 5,45% por debajo de su media de 50 días (4.365,48 dólares) y un 9,07% por debajo de la de 200 días (4.539,11 dólares). El RSI, en 44, se mantiene en territorio neutral pero inclinado a la baja.

Un cierre por encima de los 4.130 dólares sería necesario para romper el sesgo bajista y encaminarse hacia los 4.200 dólares. Si los próximos datos de inflación confirman las presiones al alza, el soporte inmediato en 4.102 dólares podría ponerse a prueba.

La semana que viene marca el futuro inmediato

Los próximos días serán clave para el oro. El martes se publican los precios al consumo de junio en EE.UU., y el miércoles los precios de producción. Ambos servirán de termómetro para la próxima reunión de la Fed el 28 y 29 de julio, aunque en esa cita no habrá nuevas proyecciones económicas. Si el IPC se mantiene por encima del 4%, el mercado endurecerá aún más sus expectativas de tipos, y el oro seguirá bajo presión.

Para el inversor, la lección es clara: el oro ha dejado de ser un refugio automático en tiempos de guerra. La política monetaria de la Fed pesa más que cualquier conflicto geopolítico. Quien quiera protegerse de la inflación con oro deberá vigilar de cerca los datos macro y las señales de la Fed, y tener paciencia ante una posible corrección técnica.

¿Por qué baja el oro si hay tensión geopolítica?

La Reserva Federal ha endurecido su política monetaria, lo que encarece el coste de oportunidad del oro frente a activos que sí pagan intereses, eclipsando el efecto refugio.

¿Qué prevé la Fed para los tipos de interés?

La Fed anticipa un tipo mediano del 3,8% a final de 2026, lo que implica una subida de 25 puntos básicos, con una probabilidad del 60% de que ocurra en septiembre.

¿Conviene comprar oro ahora?

Depende del perfil: los bancos centrales y Asia están comprando, pero los inversores occidentales se retiran. Si la inflación sigue alta, el oro podría seguir bajo presión.

Daniel Ríos Company

Escrito por

Daniel Ríos Company

Redactor

Graduado en Economía por CUNEF y adicto a las pantallas en rojo y verde. Cafés dobles antes de la apertura, escéptico de los gurús y traductor del Ibex para mortales; en Iber Empresa firma los mercados.