El Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés en el 4% ante la elevada incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio. La presidenta, Christine Lagarde, advierte de que la inflación se mantendrá por encima del objetivo hasta la primera mitad de 2027.
El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener los tres tipos de interés oficiales sin cambios, en línea con lo esperado por los mercados. La decisión, anunciada tras la reunión celebrada en Fráncfort, deja el tipo principal de refinanciación en el 4%, la facilidad de depósito en el 3,75% y la facilidad marginal de crédito en el 4,25%.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, explicó en rueda de prensa que la institución sigue de cerca la evolución del conflicto en Oriente Medio y su impacto en los precios energéticos. “La perspectiva de los precios de la energía, aunque muy volátil, se sitúa actualmente cerca del escenario base de las proyecciones de junio y muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto”, señaló.
Lagarde subrayó que la incertidumbre sigue siendo elevada y que el impacto inflacionista total del shock energético aún no se ha manifestado por completo. “Estamos comprometidos a fijar la política monetaria para garantizar que la inflación se estabilice en nuestro objetivo del 2% a medio plazo”, añadió.
La inflación general en la zona euro se redujo al 2,8% en junio, frente al 3,2% de mayo. Sin embargo, el BCE prevé que la inflación se mantenga claramente por encima del objetivo hasta la primera mitad de 2027, debido al repunte de los precios energéticos desde el inicio del conflicto y a su transmisión a los precios de los alimentos, los bienes y los servicios.
La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, se moderó al 2,4% en junio, desde el 2,6% de mayo. Dentro de esta, la inflación de los bienes bajó del 0,9% al 0,7%, mientras que la de los servicios lo hizo del 3,5% al 3,2%.
En cuanto a la actividad económica, Lagarde indicó que los datos recientes apuntan a cierta mejora en el segundo trimestre, aunque el conflicto sigue siendo un lastre. El sector servicios se ha recuperado parcialmente tras el debilitamiento posterior al shock energético, y los servicios digitales han mostrado solidez, impulsados en parte por la actividad relacionada con la inteligencia artificial. La industria manufacturera se ha mantenido, apoyada por la acumulación de existencias por parte de las empresas para protegerse de los riesgos en las cadenas de suministro y por el aumento del gasto en defensa.
El desempleo se situó en el 6,2% en mayo, cerca de mínimos históricos. No obstante, las ofertas de empleo siguen disminuyendo y tanto las empresas como los hogares esperan que el mercado laboral siga siendo más débil que antes del conflicto.
De cara al futuro, el BCE anticipa un crecimiento económico modesto a corto plazo, lastrado por el shock energético y las incertidumbres asociadas. Sin embargo, los impulsores fundamentales del crecimiento a medio plazo se mantienen intactos: el consumo privado, la inversión en nuevas tecnologías digitales, el gasto público en defensa e infraestructuras, y cierta recuperación de las exportaciones.
Lagarde reiteró el llamamiento del Consejo de Gobierno para actuar con urgencia y fortalecer la economía de la zona euro, manteniendo al mismo tiempo unas finanzas públicas sólidas. “Simplificar y armonizar las normas en el mercado único de la UE, acelerar la transición energética y completar la unión de ahorros e inversiones son elementos clave”, afirmó.
La presidenta también se refirió al avance del euro digital, destacando que el voto positivo del Parlamento Europeo a principios de mes fue un hito importante. El BCE confía en alcanzar un acuerdo sobre el Paquete de Moneda Única antes de que finalice el año.
En cuanto a los riesgos, Lagarde señaló que las perspectivas de crecimiento están sesgadas a la baja. El conflicto en Oriente Medio sigue siendo la principal fuente de incertidumbre, y el BCE monitorea de cerca el tamaño y la persistencia del aumento de los precios energéticos, así como su transmisión a los precios y salarios.
El BCE reiteró que adoptará un enfoque dependiente de los datos, reunión por reunión, para determinar la orientación adecuada de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con una senda de tipos determinada.
Para las empresas y los hogares españoles, la decisión del BCE implica que el coste del crédito se mantendrá elevado durante más tiempo del previsto inicialmente. Los tipos hipotecarios variables, ligados al euríbor, seguirán altos, y la financiación empresarial continuará siendo cara. El BCE prevé que la inflación no baje del 2% hasta bien entrada la segunda mitad de 2027, lo que retrasa cualquier alivio significativo en el poder adquisitivo de las familias.

