La startup Lunar Forge ha desarrollado un sistema de sinterización láser que transforma el regolito lunar en material de construcción, alcanzando resistencias comparables al acero. El objetivo es fabricar infraestructura protectora para los reactores nucleares que la NASA prevé instalar en la Luna antes de 2030.
La startup estadounidense Lunar Forge ha presentado una tecnología que convierte el polvo lunar, conocido como regolito, en bloques de construcción de alta resistencia. El sistema emplea sinterización láser, un proceso que funde las partículas minerales a altas temperaturas para crear estructuras sólidas directamente sobre la superficie de la Luna. La iniciativa busca resolver uno de los mayores desafíos de la exploración espacial: la protección de los futuros reactores nucleares que la NASA planea instalar en nuestro satélite.
Un material más resistente que el hormigón
Las pruebas de laboratorio realizadas por Lunar Forge han demostrado que el material fabricado con regolito alcanza una resistencia a la compresión de hasta 345 megapascales (MPa). Esta cifra es comparable con la de algunos aceros estructurales y supera ampliamente la del hormigón convencional, que ronda los 20-40 MPa. La clave está en los minerales presentes en el polvo lunar, como hierro, aluminio y titanio, que permiten obtener un material denso y duradero.
El proceso de fabricación se ajusta mediante inteligencia artificial, que analiza la composición del regolito en cada zona y adapta los parámetros del láser para optimizar la resistencia. Esto permite trabajar con suelos lunares de distinta calidad sin necesidad de intervención humana constante.
Primera prueba en la Luna en 2027
Lunar Forge tiene previsto realizar su primera prueba en la Luna en 2027. En esa misión inicial, enviará un sistema de fabricación alimentado por energía solar que demostrará la viabilidad de la tecnología en condiciones reales. Posteriormente, la compañía planea incorporar sistemas autónomos capaces de producir infraestructura de forma continua, sin depender de misiones de reabastecimiento desde la Tierra.
El proyecto se enmarca en el objetivo de la NASA de tener un reactor de fisión operativo en la Luna antes de 2030. Este reactor será esencial para proporcionar energía a las futuras bases permanentes y para alimentar las misiones tripuladas hacia Marte. Los escudos fabricados por Lunar Forge protegerían el reactor de la radiación espacial, los micrometeoritos y las extremas variaciones térmicas de la superficie lunar.
Reducción drástica de costes
Uno de los principales atractivos de la tecnología de Lunar Forge es el ahorro en costes de transporte. Actualmente, enviar un kilogramo de material desde la Tierra a la Luna cuesta alrededor de un millón de dólares. Al fabricar los escudos in situ con regolito, se elimina la necesidad de llevar grandes cantidades de hormigón o acero, lo que reduce drásticamente el presupuesto de las misiones.
Para las empresas y startups del sector aeroespacial español, esta innovación abre oportunidades de colaboración. Compañías como PLD Space o GMV podrían participar en la cadena de suministro de componentes o en el desarrollo de sistemas autónomos de fabricación. Además, la tecnología de sinterización láser aplicada a recursos lunares podría tener aplicaciones en la construcción en entornos extremos de la Tierra, como desiertos o regiones polares.
Lunar Forge ya ha solicitado patentes para su proceso y busca inversores para acelerar el desarrollo. La compañía espera que, si las pruebas de 2027 tienen éxito, la producción a gran escala de escudos para reactores nucleares lunares pueda comenzar a principios de la próxima década.
¿Cuándo se probará la tecnología de Lunar Forge en la Luna?
La primera prueba en la Luna está prevista para 2027, con un sistema de fabricación alimentado por energía solar.
¿Qué resistencia tiene el material fabricado con regolito lunar?
Alcanza hasta 345 megapascales (MPa) de resistencia a la compresión, comparable con algunos aceros estructurales.
¿Cómo afecta esta tecnología a los costes de las misiones espaciales?
Reduce drásticamente los costes al evitar transportar materiales desde la Tierra, ya que un kilogramo enviado a la Luna cuesta alrededor de un millón de dólares.

