Un informe del CEPA revela que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 la provincia de Salta perdió 11.946 puestos de trabajo registrados y 413 empresas, con la construcción y la administración pública como los sectores más golpeados.
La provincia de Salta atraviesa una crisis laboral sin precedentes en los últimos años. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron 11.946 puestos de trabajo formales y 413 empleadores en la región.
El estudio abarca los primeros 29 meses de la gestión del presidente Javier Milei y expone un retroceso generalizado tanto en el número de trabajadores asalariados como en el entramado de empresas locales que mantienen personal registrado. En términos porcentuales, la cantidad de empleadores en Salta se redujo un 4,6%, pasando de 9.041 a 8.628 firmas activas.
La caída del empleo formal no afectó por igual a todos los sectores. La construcción lideró el ranking negativo con 4.671 empleos menos, seguida de la administración pública, defensa y seguridad social, que perdió 2.572 puestos. La agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca se contrajo en 1.940 trabajadores, mientras que el transporte y almacenamiento (-1.490), el comercio (-1.064) y la gastronomía (-944) también sufrieron fuertes impactos.
En cuanto a la pérdida de empresas, el comercio mayorista, minorista y reparación de vehículos encabezó la lista con 267 empleadores menos. Le siguieron los servicios de alojamiento y gastronomía (70 establecimientos cerrados) y el transporte (54 bajas). Porcentualmente, la caída más drástica se dio en los servicios artísticos, culturales y deportivos, que se encogió un 25%.
El informe del CEPA también analiza el perfil de las firmas que dejaron de operar en el sistema formal. De los 413 empleadores que se cayeron del registro, 409 correspondían a establecimientos de hasta 500 empleados, lo que representa el 99% del total de las empresas caídas. Esto refleja el ahogamiento que sufren las pymes y los pequeños comercios en la provincia.
Sin embargo, al medir la cantidad neta de trabajadores desvinculados, el impacto se reparte de forma diferente: las empresas de mayor tamaño concentraron el 59,3% de los puestos perdidos (7.086 trabajadores), mientras que las firmas de hasta 500 empleados explicaron el 40,7% restante (4.860 empleos).
El informe concluye que el retroceso en los indicadores clave del empleo formal en Salta no hace más que profundizarse, golpeando de lleno a los sectores estratégicos que motorizan la economía regional. La crisis deja a miles de familias en una situación incierta en medio de un escenario recesivo que no da tregua.
Para los trabajadores y empresarios de Salta, estos datos suponen un llamado de atención sobre la necesidad de reactivar la economía local. La construcción, que históricamente ha sido un motor de empleo en la provincia, se ha visto especialmente castigada por el freno de la obra pública. La administración pública también ha sufrido recortes que han impactado en el empleo formal.
Ante este panorama, las perspectivas a corto plazo no son alentadoras. Los sectores productivos y los pequeños comercios enfrentan un contexto de caída de la demanda y falta de inversión que dificulta la recuperación. Las autoridades provinciales y nacionales deberán evaluar medidas para revertir esta tendencia y fomentar la creación de empleo registrado en la región.

