Con las bolsas en máximos históricos, las gestoras piden disciplina y diversificación. Reducir el peso de las grandes tecnológicas y buscar oportunidades en Europa, Japón y emergentes son las claves para la segunda mitad del año.
Los inversores se enfrentan a un dilema: con los principales índices en máximos históricos y las valoraciones cada vez más ajustadas, el margen para el optimismo se reduce. Las gestoras coinciden en que la segunda mitad del año exige más disciplina que euforia. La receta pasa por diversificar, reducir la concentración en las grandes tecnológicas y buscar nuevas oportunidades en Europa, Japón o los mercados emergentes.
Revisión de carteras sin movimientos bruscos
Abante considera que ha llegado el momento de revisar las carteras, aunque sin caer en movimientos bruscos. La firma apuesta por ajustes moderados para reducir ligeramente el riesgo en aquellos activos que acumulan las mayores subidas y presentan valoraciones más exigentes. La clave, según Abante, es mantener una estrategia de largo plazo basada en la diversificación, evitando concentrar la inversión en las grandes tecnológicas, Estados Unidos o las temáticas de moda.
Factores como la inflación, los bancos centrales o la geopolítica seguirán marcando el comportamiento de los mercados durante los próximos meses. Para el inversor, esto significa que no basta con comprar y olvidar: hay que estar atentos a los cambios macroeconómicos y ajustar la cartera de forma gradual.
No operar por estacionalidad: el verano no es excusa
Unicaja Asset Management recuerda que el verano, por sí solo, no es motivo para cambiar una cartera. La gestora insiste en que las decisiones de inversión deben responder al perfil de riesgo, el horizonte temporal y las perspectivas económicas, y no a factores estacionales. Para lograr una verdadera diversificación recomienda reducir el exceso de peso en las grandes tecnológicas estadounidenses, incorporar pequeñas y medianas compañías y combinar un riguroso análisis cuantitativo y cualitativo en la selección de fondos.
El inversor que quiera seguir este consejo puede empezar por revisar la exposición a los 'siete magníficos' de Wall Street y buscar alternativas en sectores menos concurridos. El asesoramiento profesional se vuelve aquí clave para no caer en modas pasajeras.
España, Japón y emergentes: las alternativas que ganan peso
La bolsa española vuelve a atraer el interés de los grandes inversores institucionales, según Alantra, gracias al crecimiento económico, unas valoraciones atractivas y la mejora de los beneficios empresariales. Sin embargo, el capital se ha vuelto mucho más selectivo y prioriza compañías con crecimiento visible, generación de caja, ventajas competitivas y equipos directivos sólidos. Sectores como infraestructuras, digitalización, inteligencia artificial, electrificación o defensa mantienen el interés.
Más allá de España, Rothschild Asset Management cree que los mercados emergentes vuelven a ofrecer oportunidades después de años eclipsados por Estados Unidos. La gestora apuesta por identificar compañías líderes con balances sólidos y valoraciones atractivas. Brasil destaca por el potencial de su sector financiero, mientras que China sigue siendo una apuesta relevante por su capacidad de innovación en tecnología e inteligencia artificial, pese al descuento con el que todavía cotizan muchas de sus empresas.
Otra alternativa para diversificar las carteras llega desde Asia. El Arcus Japan Fund, distribuido en España por Campion Capital, apuesta por la renta variable japonesa con un marcado enfoque value, buscando compañías de mediana y gran capitalización que cotizan por debajo de su valor intrínseco. Aunque este año ha quedado rezagado frente al TOPIX por el tirón de la inteligencia artificial y los semiconductores, mantiene una menor volatilidad y un sólido historial de rentabilidad a largo plazo.
Selectividad en tecnología: no vale cualquier IA
La tecnología continúa siendo uno de los grandes motores de los mercados, aunque los expertos advierten de que ya no vale comprar cualquier compañía del sector. Victoria Torre (Self Bank), Silvia Merino (Fidelity International) y Carlos de Andrés (WisdomTree) coinciden en que la inteligencia artificial seguirá impulsando el crecimiento, pero defienden estrategias diferentes: desde una exposición diversificada a toda la cadena de valor tecnológica hasta vehículos especializados exclusivamente en empresas ligadas a la IA. En todos los casos, el denominador común es el mismo: ser mucho más selectivos ante unas valoraciones cada vez más exigentes.
Para el inversor minorista, esto implica que no basta con comprar un ETF de tecnología genérico. Conviene analizar qué empresas dentro del sector tienen ventajas competitivas reales y no solo una etiqueta de 'inteligencia artificial'.
En definitiva, la segunda mitad del año se presenta como un período para ajustar velas, no para lanzarse al mar sin rumbo. La diversificación geográfica y sectorial, junto con una selección cuidadosa de valores, serán las herramientas para navegar en un mercado que sigue ofreciendo oportunidades, pero con un mapa de riesgos más complejo.
¿Qué significa diversificar la cartera de inversión?
Diversificar significa repartir el dinero entre diferentes tipos de activos (acciones, bonos, sectores, países) para reducir el riesgo de que una mala racha en uno afecte a todo el conjunto.
¿Por qué las gestoras recomiendan reducir el peso de las grandes tecnológicas?
Porque las valoraciones de estas empresas están muy elevadas tras las fuertes subidas, lo que aumenta el riesgo de corrección si cambian las expectativas de crecimiento o los tipos de interés.
¿Qué oportunidades ofrecen los mercados emergentes ahora?
Países como Brasil y China tienen compañías con balances sólidos y valoraciones atractivas, especialmente en sectores como finanzas y tecnología, que pueden crecer más que las desarrolladas.

