La exdirectora de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, calificó de 'lamentable error' que Hacienda no detectara durante cuatro años que Julio Martínez, amigo del expresidente Zapatero, no presentaba la declaración de la Renta pese a percibir un salario.
La comparecencia de la exdirectora de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, en el Senado ha destapado un nuevo escándalo fiscal. La responsable del fisco entre 2022 y su reciente dimisión reconoció que es 'incomprensible' que el organismo no hubiera detectado que Julio Martínez, amigo del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, no presentara la declaración de la Renta durante cuatro años consecutivos.
Según explicó la propia Fernández, el caso saltó a raíz de las preguntas del senador del PP Salvador de Foronda, quien puso sobre la mesa los datos que demostraban que Martínez percibía un salario de la empresa ASP Renta, con las correspondientes retenciones del IRPF (modelo 190) y deducciones en el Impuesto de Sociedades. A pesar de ello, el contribuyente no liquidaba el IRPF personal.
Un fallo que 'no se comprende'
Durante su intervención, Soledad Fernández admitió que el caso le supera: 'No lo entiendo tampoco, no lo comprendo', afirmó, calificando la situación de 'lamentable error'. Lo que más ha llamado la atención de los senadores es que, además del salario, Martínez pagaba un alquiler con cuentas bancarias vacías, y el propietario del inmueble sí declaraba esos ingresos en el modelo 180.
Fuentes internas de la AEAT consultadas señalan que es 'imposible, inverosímil, que eso no salte'. Aseguran que el sistema de alertas de la Agencia Tributaria está diseñado para detectar este tipo de anomalías de forma automática. La sospecha que circula en los pasillos del Senado es que 'han mandado que quiten sus datos' del sistema, una hipótesis que el Gobierno niega categóricamente.
La trazabilidad, clave para depurar responsabilidades
Lo que parece claro es que la AEAT dispone de un sistema de rastreo y trazabilidad de todos los movimientos realizados en los expedientes de los contribuyentes. Por tanto, sería técnicamente posible identificar al funcionario o funcionarios que gestionaron el caso de Julio Martínez durante esos cuatro años. La pregunta que se hacen los senadores es: ¿por qué no se ha depurado aún esa responsabilidad?
El propio senador De Foronda incidió en que 'lo lógico es que el Gobierno o la propia AEAT procediera a buscar al responsable' del expediente. Si no lo hacen, añadió, '¿será porque no tienen interés en que se sepa?'. La ausencia de una investigación interna hasta la fecha alimenta las sospechas de que el caso podría haber sido deliberadamente silenciado.
Para el contribuyente medio, este caso pone de manifiesto que el sistema de alertas de Hacienda no es infalible, o que puede ser manipulado en determinados casos. La sensación de que existen dos varas de medir en la Agencia Tributaria —una para los ciudadanos anónimos y otra para los amigos del poder— se extiende entre la opinión pública.
El siguiente paso previsible es que el Senado solicite la comparecencia del actual director de la AEAT, así como del ministro de Hacienda, para que expliquen si se va a abrir una investigación interna y qué medidas se tomarán para evitar que un 'lamentable error' como este vuelva a repetirse. Mientras tanto, el caso de Julio Martínez sigue siendo un agujero negro en la gestión del fisco.
¿Por qué no saltaron las alertas de Hacienda si Julio Martínez tenía ingresos?
La exdirectora de la AEAT lo calificó de 'lamentable error', pero fuentes internas apuntan a que los datos pudieron ser eliminados del sistema.
¿Qué consecuencias puede tener para el Gobierno este caso?
El Senado podría exigir más comparecencias y una investigación interna para depurar responsabilidades.

