La Reserva Federal de Estados Unidos mantiene las tasas de interés en el rango del 3,50%-3,75% en su reunión de julio, apoyada en la desaceleración de la inflación al 3,5% y el descenso del desempleo al 4,2%. El conflicto en Oriente Próximo y el alza del crudo mantienen en alerta al Comité Federal de Mercado Abierto.
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha decidido mantener sin cambios las tasas de interés en su reunión de este miércoles, según coinciden los analistas consultados. El rango objetivo se conserva entre el 3,50% y el 3,75%, una decisión unánime del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) que refleja la evolución favorable de los indicadores de inflación y empleo.
La inflación en EE.UU. se desaceleró del 4,2% en mayo al 3,5% en junio, mientras que la tasa de desempleo descendió hasta el 4,2%. La generación de puestos de trabajo fue menor que el mes anterior, pero el mercado laboral no muestra presiones salariales que alimenten la inflación, según Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos.
Sin embargo, el conflicto en Oriente Próximo, especialmente entre Estados Unidos e Irán, ha elevado el precio del crudo a niveles no vistos en dos meses. Esta inestabilidad geopolítica introduce riesgos al alza para la inflación, junto con las decisiones sobre aranceles. La Fed se mantiene vigilante ante estas presiones.
Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, señala que la cifra de inflación de junio, inferior a lo esperado, ha aliviado la presión sobre la Fed. "Es poco probable que la segunda reunión bajo el liderazgo de su nuevo presidente, Kevin Warsh, esté marcada por acontecimientos destacados", añade.
Pese a la pausa, el mercado descuenta que la Fed subirá los tipos antes de que finalice 2026. Cristina Gavín Moreno, jefa de renta fija de Ibercarja Gestión, considera que "la Fed esperará a tener una mayor visibilidad en materia de crecimiento, empleo y precios antes de iniciar un proceso de subida de tipos". A su juicio, septiembre sería demasiado pronto, y la subida llegaría en el último trimestre del año.
Los analistas de ING, James Knightley y Chris Turner, anticipan que una breve declaración del FOMC y una conferencia de prensa que evite ofrecer información prospectiva tendrán poco efecto sobre las expectativas del mercado respecto a una subida de 25 puntos básicos en septiembre. La comunicación del nuevo presidente, Kevin Warsh, podría reducir la información sobre el rumbo futuro de la política monetaria.
Para los inversores, la decisión de la Fed supone un respiro en un entorno de incertidumbre. La estabilidad de los tipos permite planificar a corto plazo, pero la amenaza de una subida antes de fin de año obliga a estar atentos a los próximos datos de inflación y empleo, así como a la evolución del conflicto en Irán.
El FOMC sigue dividido entre quienes abogan por una política monetaria más restrictiva y quienes consideran que aún no es necesario subir los tipos. La próxima reunión de septiembre será clave para confirmar si la mejora de los indicadores se consolida o si las presiones geopolíticas obligan a un endurecimiento.

