Los asesores fiscales Aitor Fernández y Alina Dragos, de TaxDown, aseguran que heredar una vivienda suele ser fiscalmente más ventajoso que recibirla en vida. La clave está en la llamada 'plusvalía del muerto', que evita tributar por la revalorización del inmueble.
La decisión de cómo transmitir una vivienda a los hijos puede tener un impacto fiscal significativo. Según los asesores fiscales Aitor Fernández y Alina Dragos, de TaxDown, la opción más favorable para la mayoría de las familias es esperar a la herencia.
“Heredar una vivienda suele ser mejor que recibirla en vida”, afirman los expertos tras analizar cientos de casos reales. El motivo principal es la llamada “plusvalía del muerto”, un mecanismo legal que elimina la tributación por la ganancia patrimonial acumulada desde la compra del inmueble.
Cuando una persona fallece, la revalorización de su vivienda no se declara a Hacienda. Los herederos solo tributan por el Impuesto de Sucesiones, que en muchas comunidades está bonificado para padres e hijos. Así, la plusvalía queda prácticamente exenta.
“La donación de la vivienda siempre es más gravosa que la donación de dinero. Muchas veces es un piso comprado hace décadas y los padres no caen en la factura fiscal que llega después”, advierte Dragos.
Donar una vivienda en vida se trata fiscalmente como una venta. Si el inmueble vale hoy más que cuando se compró, los padres deben declarar esa diferencia en el IRPF, aunque no hayan recibido dinero a cambio. Esto puede generar un importante pago a Hacienda.
Sin embargo, existen excepciones. Donar dinero en efectivo para que los hijos compren su primera vivienda puede ser ventajoso en comunidades como Madrid, donde se permite una exención de hasta 250.000 euros. Extremadura también tiene bonificaciones para rentas medias.
Otra situación favorable es cuando los padres tienen más de 65 años y donan su vivienda habitual. En ese caso, la ley exime de tributar por la ganancia patrimonial, lo que hace la donación más atractiva.
Los expertos insisten en que cualquier transmisión debe documentarse ante notario y notificarse a Hacienda, incluso si la liquidación es cero. “No documentar” es el error más caro, ya que Hacienda vigila las donaciones encubiertas.
Para los padres que quieran ayudar a sus hijos a acceder a una vivienda, la recomendación general es esperar a la herencia. Pero si la donación es de dinero o se dan las condiciones de edad, puede ser una opción viable. En cualquier caso, conviene asesorarse bien antes de decidir.
La planificación fiscal a tiempo puede ahorrar miles de euros. Cada caso es único, y lo que funciona para una familia puede no ser óptimo para otra. Lo importante es conocer las reglas y actuar en consecuencia.

