domingo, 26 de julio de 2026

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Un fármaco para la disfunción eréctil frena la metástasis del cáncer, según un estudio israelí

El sildenafil, principio activo de la Viagra, frena la metástasis del cáncer al bloquear el colesterol que necesitan las células tumorales, según un estudio del Instituto Weizmann.

Beatriz Lorenzo AguirreBeatriz Lorenzo Aguirre· · 3 min de lectura

Científicos del Instituto Weizmann de Ciencias han descubierto que el sildenafil, principio activo de la Viagra, ralentiza la metástasis del cáncer al bloquear el suministro de colesterol que necesitan las células tumorales para invadir otros órganos.

Un equipo de investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, ha demostrado que el sildenafil —el principio activo de fármacos para la disfunción eréctil como la Viagra— puede frenar la propagación del cáncer al impedir que las células tumorales accedan al colesterol que necesitan para migrar a otros órganos.

El hallazgo, publicado en un estudio científico, abre la puerta a un posible uso oncológico de este medicamento de bajo coste y perfil de seguridad conocido. La metástasis, responsable de la mayoría de muertes por cáncer, sigue siendo el gran desafío de la oncología actual.

Según los investigadores, el sildenafil actúa limitando la disponibilidad de colesterol en las células cancerosas. Sin ese suministro, las células pierden su capacidad de desprenderse del tumor primario y de invadir tejidos distantes, un proceso clave en la diseminación de la enfermedad.

El estudio se ha realizado en modelos de laboratorio y en animales, y los resultados han sido calificados de “prometedores” por los propios científicos, aunque advierten que aún se necesitan ensayos clínicos en humanos para confirmar su eficacia y establecer las dosis adecuadas.

La investigación se suma a una línea de trabajo creciente que analiza el papel del colesterol en el desarrollo tumoral. Trabajos previos ya habían señalado que las células cancerosas modifican su metabolismo lipídico para crecer y extenderse, pero este es el primer estudio que identifica un fármaco ya aprobado capaz de interferir en ese proceso.

El sildenafil se comercializa desde 1998 para la disfunción eréctil y también se utiliza en el tratamiento de la hipertensión pulmonar. Su perfil de efectos secundarios es bien conocido, lo que podría acelerar los trámites regulatorios si los ensayos clínicos confirman su potencial anticancerígeno.

Para los pacientes oncológicos, la posibilidad de contar con un medicamento barato, accesible y con décadas de uso seguro supone una esperanza adicional. No obstante, los expertos insisten en que no se debe automedicar: las dosis empleadas en el estudio pueden diferir de las habituales y solo un médico puede valorar su idoneidad.

El siguiente paso será diseñar ensayos clínicos en humanos que evalúen la eficacia del sildenafil como coadyuvante en tratamientos oncológicos estándar. Si los resultados positivos se confirman, el fármaco podría convertirse en una herramienta más contra la metástasis, el principal factor de mortalidad en cáncer.

El Instituto Weizmann, una de las instituciones de investigación más prestigiosas del mundo, continúa así su línea de trabajo en la intersección entre fármacos conocidos y nuevas aplicaciones terapéuticas, un campo que promete acelerar la llegada de tratamientos a los pacientes.

Beatriz Lorenzo Aguirre

Escrito por

Beatriz Lorenzo Aguirre

Redactora

Periodismo económico por la Carlos III y lectora compulsiva de cuentas anuales. Cafés a destajo, alergia a las notas de prensa vacías y memoria para los ERE; en Iber Empresa escribe de empresas y empleo.