El operador catalán de telecomunicaciones Parlem Telecom debe hacer frente a 17,5 millones de euros de deuda exigible de forma inmediata. El conflicto entre el núcleo fundador y el fondo Inveready se dirimirá en una junta extraordinaria de accionistas el próximo 7 de agosto.
Parlem Telecom, la operadora catalana fundada en 2014 por Ernest Pérez-Mas, atraviesa el momento más crítico de su historia. La compañía, que llegó a ser vista como un operador regional de referencia en Europa, se enfrenta a una deuda de 17,5 millones de euros que debe pagar de forma inmediata. El consejo de administración está dividido y el control de la empresa se dirime entre el núcleo fundador y su principal acreedor, el fondo Inveready.
La junta extraordinaria de accionistas, convocada para el 7 de agosto, será el escenario donde se decida el futuro de la compañía. En juego no solo está el reparto accionarial, sino el proyecto de una operadora con más de 250.000 clientes y que ha contado con el respaldo de familias empresarias como los Font (Bonpreu), los Carandell (Benito Urban) o los Domínguez (Mayoral).
El origen del conflicto se remonta al fracaso de la fusión entre Parlem y Avatel, anunciada a finales de marzo. Las versiones de ambas partes difieren. Desde el entorno de la dirección de Parlem sostienen que fue Avatel quien retiró su oferta de forma unilateral, dos días antes de que Parlem comunicara que la información aportada durante la 'due diligence' era insuficiente e incompleta.
Además, fuentes próximas a Parlem apuntan a rumores sobre la delicada situación financiera de Avatel, que incluiría una reclamación de 160 millones de euros del Gobierno por ayudas al despliegue de fibra y 5G no justificadas, una demanda de su proveedor Elantia por impagos y pérdidas de 60 millones en su último ejercicio.
Por su parte, Inveready, que es accionista de referencia de Avatel con cerca del 49% del capital, rechaza ese relato. Asegura que la información sobre Avatel es pública y que su evolución es positiva, con un ebitda y un flujo de caja en mejora. La tensión entre los accionistas de Parlem se ha intensificado desde entonces, y ahora el fondo Inveready presiona para hacerse con el control de la compañía.
Para los inversores y clientes de Parlem, la situación es de máxima incertidumbre. La compañía necesita una solución urgente para la deuda de 17,5 millones, cuyo impago podría desencadenar un concurso de acreedores. La junta del 7 de agosto será clave para determinar si el proyecto fundacional de Parlem continúa o si el fondo toma el timón.
En cualquier caso, el desenlace afectará a los más de 250.000 clientes de la operadora, que hasta ahora ha basado su propuesta de valor en la proximidad y la atención personalizada. También a los fondos de inversión y familias empresarias que han inyectado decenas de millones en el proyecto desde su creación.
La cita del 7 de agosto en la junta de accionistas será, sin duda, el punto de inflexión para Parlem. Los accionistas deberán decidir si apoyan la gestión actual o si abren la puerta a un cambio de control que podría redefinir el futuro de la compañía.

