La agencia Moody's Ratings advierte de que el gasto multimillonario en infraestructuras de inteligencia artificial está erosionando el flujo de caja y elevando el riesgo financiero de seis grandes empresas tecnológicas, entre ellas Microsoft, Amazon y Alphabet.
La fiebre por la inteligencia artificial está pasando factura a las finanzas de los gigantes tecnológicos. Moody's Ratings ha emitido una advertencia: la carrera por construir infraestructuras de IA, valorada en billones de dólares anuales, está agotando el flujo de caja y aumentando los riesgos para la solvencia de las principales empresas del sector.
En un informe de investigación publicado esta semana, la agencia de calificación crediticia señala que incluso corporaciones con la liquidez más sólida del mundo, como Alphabet y Microsoft, se ven obligadas a recurrir a la financiación mediante deuda, ofertas de acciones y otras soluciones para costear sus ambiciones en IA.
El estudio pone el foco en seis compañías supervisadas por Moody's: Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Oracle y CoreWeave. Todas ellas, según la agencia, están viendo comprometida su calificación crediticia por el enorme desembolso que exige la inteligencia artificial.
Tradicionalmente, estas empresas operaban con una estructura de pocos activos fijos, centrada en software, propiedad intelectual y servicios en la nube escalables, que requerían una inversión de capital moderada. Ahora, la transición a un modelo intensivo en activos exige niveles de inversión y movilización de capital sin precedentes.
Moody's prevé que los gastos de capital —inversiones en activos físicos como centros de datos— alcancen los 785.000 millones de dólares en 2026 y se acerquen al billón de dólares al año siguiente.
Para financiar esta expansión, los gigantes tecnológicos recurren cada vez más al mercado de valores. Alphabet, matriz de Google, anunció el mes pasado una venta de acciones por valor de 85.000 millones de dólares. La deuda directa total de las seis empresas asciende a aproximadamente 460.000 millones de dólares, según Moody's.
El hardware y la infraestructura de IA requieren una inversión inicial masiva y solo generan ingresos a largo plazo, lo que presiona significativamente el flujo de caja libre del sector.
Una de las estrategias más comunes para evitar un endeudamiento excesivo en los balances es la firma de contratos de arrendamiento a largo plazo para centros de datos, en lugar de solicitarlos. Según Moody's, los compromisos de arrendamiento del grupo tecnológico se han disparado hasta los 1,2 billones de dólares. Más de 820.000 millones de esa cantidad corresponden a contratos que aún no han entrado en vigor, es decir, centros de datos todavía en construcción.
Aunque estas obligaciones no adoptan la forma de deuda tradicional, la agencia las considera equivalentes, ya que las empresas deberán afrontar importantes pagos futuros.
A pesar de la advertencia, Moody's recalca que Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta siguen teniendo algunos de los balances más sólidos del mundo, por lo que es poco probable que sus calificaciones crediticias de grado de inversión se vean amenazadas a corto plazo.
La presión inmediata se centra en entidades de menor rango, como Oracle y CoreWeave. Oracle tiene una calificación Baa2 con perspectiva negativa, apenas dos escalones por encima del estatus de 'bono basura'. CoreWeave, por su parte, está clasificada como Ba3 (alto riesgo) debido a la compleja carga de deuda privada utilizada para financiar su sistema de hardware de GPU.
Para los inversores y analistas, la conclusión es clara: la revolución de la IA está redefiniendo los perfiles de riesgo de las grandes tecnológicas, y la deuda y los arrendamientos serán clave en los próximos años para mantener el ritmo de la innovación sin perder la solvencia.

