El Tribunal de Cuentas ha reabierto el procedimiento contra 35 encausados por el desvío de 3 millones de euros en el 'procés', tras la sentencia del TJUE que amnistió la malversación de fondos europeos pero no la de fondos españoles.
El Tribunal de Cuentas ha reactivado el procedimiento contable abierto por la malversación de fondos públicos durante el proceso independentista catalán, después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictara una sentencia que distingue entre fondos europeos y españoles. La decisión levanta la suspensión que pesaba sobre el caso y da un nuevo impulso a la reclamación de 3 millones de euros a los 35 encausados.
La sentencia del TJUE, conocida recientemente, establece que la malversación de fondos comunitarios no puede ser amnistiada si afecta a los intereses financieros de la UE. Sin embargo, el tribunal europeo no se pronunció sobre los fondos de origen español o catalán, lo que ha permitido al Tribunal de Cuentas retomar el proceso. Ahora, las partes implicadas deberán informar si la malversación afectó también a los intereses comunes europeos, un aspecto clave para determinar si se puede aplicar una eventual amnistía.
El caso se remonta a las actuaciones del Govern catalán durante el 'procés', cuando se destinaron partidas presupuestarias a actividades relacionadas con el referéndum del 1 de octubre de 2017 y la promoción exterior del independentismo. La cantidad reclamada asciende a 3 millones de euros, una cifra que el Tribunal de Cuentas considera que fue desviada de su finalidad pública sin que los responsables buscaran un enriquecimiento personal, según la información disponible.
Para los lectores interesados en la gestión de fondos públicos, esta reactivación supone un nuevo capítulo en la rendición de cuentas de los responsables políticos. El Tribunal de Cuentas ha solicitado a los encausados que acrediten si los gastos realizados afectaron a los intereses europeos, lo que podría bloquear cualquier intento de borrar la responsabilidad contable. La respuesta de las partes será determinante para el futuro del procedimiento.
El contexto europeo es relevante: desde la creación del euro, la moneda única no solo es comunitaria, sino también una divisa de reserva internacional. Cada país miembro debe cumplir reglas de gasto para mantener la credibilidad del euro en los mercados. Si un Estado incrementa su déficit público, ello repercute en el conjunto de la zona euro, elevando los intereses de la deuda y generando un mayor coste para todos los ciudadanos. Por eso, la distinción entre fondos europeos y nacionales es crucial en casos como este.
El Tribunal de Cuentas, en su comunicado, ha pedido a las partes que informen si la malversación afectó a los intereses comunes de la UE. Una respuesta afirmativa impediría la aplicación de cualquier amnistía sobre los 3 millones de euros. De lo contrario, podría abrirse la puerta a un borrado de la responsabilidad contable, lo que algunos sectores consideran una autoamnistía de facto.
La pregunta que subyace es si los encausados gastaron dinero de su propio bolsillo o si, por el contrario, utilizaron fondos públicos sin buscar un beneficio personal. La ausencia de enriquecimiento personal no exime de responsabilidad contable, pero sí podría influir en la calificación jurídica de los hechos. El Tribunal de Cuentas deberá valorar si los gastos fueron irresponsables o poco edificantes, como apuntan algunas voces críticas.
Para los contribuyentes, este caso sienta un precedente sobre cómo se fiscalizan los fondos públicos en España. La reactivación del procedimiento recuerda que el uso indebido del dinero público, incluso sin ánimo de lucro personal, puede tener consecuencias legales. El Tribunal de Cuentas tiene la última palabra para determinar si los 3 millones de euros deben ser reintegrados a las arcas públicas.
El plazo para que las partes presenten su informe sobre la afectación a los intereses europeos es inminente. A partir de ahí, el Tribunal de Cuentas decidirá si archiva el caso o continúa con la exigencia de responsabilidades. Mientras tanto, el proceso independentista catalán sigue generando coletazos judiciales y contables que mantienen en vilo a la opinión pública.

