Microsoft, Meta, Amazon y Apple presentan resultados esta semana en un entorno donde los inversores ya no premian solo el gasto en IA, sino que exigen retornos concretos. El mercado castigó a Alphabet y Tesla tras anunciar fuertes inversiones sin beneficios inmediatos.
La temporada de resultados en Wall Street alcanza esta semana su punto álgido. Un total de 177 compañías del S&P 500 publican sus cuentas, entre ellas cuatro de las Siete Magníficas: Microsoft, Meta, Amazon y Apple. El mercado ya no se conforma con promesas: exige que la inteligencia artificial empiece a traducirse en beneficios reales.
Hasta ahora, los resultados del índice están siendo excepcionales. El crecimiento agregado de los beneficios alcanza el 37,9%, la mayor tasa desde el tercer trimestre de 2021. Los márgenes netos están en máximos históricos y la mayoría de las compañías supera las previsiones del consenso. Sin embargo, el foco se ha desplazado del gasto a la rentabilidad.
Alphabet, la matriz de Google, ha sido la gran protagonista al explicar por sí sola el 92% de la mejora del crecimiento esperado de los beneficios del S&P 500. Pero una parte relevante de ese incremento procede de ganancias extraordinarias por la revalorización de inversiones como SpaceX o Anthropic, no del negocio operativo. Sin esa contribución, el crecimiento esperado sería del 25,9%, una cifra aún sólida pero menos espectacular.
Pese a superar las previsiones, el mercado castigó a Alphabet. Sus acciones cayeron un 7,1% el jueves después de que la compañía elevara su previsión de gasto de capital para 2026 hasta entre 195.000 y 205.000 millones de dólares. Algo similar ocurrió con Tesla, que se desplomó un 14,5% tras registrar menores beneficios.
Los expertos de Neuberger consideran que la reciente volatilidad del sector no debe interpretarse como el final del ciclo de la inteligencia artificial, sino como una corrección provocada por unas expectativas extremadamente elevadas. El listón para sorprender al mercado se ha elevado de forma extraordinaria.
Desde XTB señalan que los próximos resultados de Microsoft, Meta, Amazon y Apple serán especialmente relevantes. Tras varios años premiando prácticamente cualquier incremento del gasto en IA, los inversores comienzan a exigir pruebas de que las inversiones récord en centros de datos, chips e infraestructura se traducen en mayores ingresos, beneficios y generación de caja.
La atención estará puesta especialmente en Microsoft y Meta, dos de las compañías que más han apostado por acelerar sus capacidades de inteligencia artificial. En el caso de Microsoft, los inversores buscarán señales sobre Azure y sobre la capacidad de monetizar su alianza con OpenAI. Meta deberá demostrar que su enorme esfuerzo inversor en infraestructura puede mejorar sus ingresos publicitarios y nuevos servicios basados en IA.
Para el inversor, el mensaje es claro: la siguiente fase del ciclo ya no dependerá de quién invierta más, sino de quién sea capaz de demostrar un mayor retorno sobre esas inversiones. Las compañías que no lo logren podrían sufrir correcciones, como ya se ha visto con Alphabet y Tesla.
Esta semana será clave para determinar si las valoraciones actuales de las Siete Magníficas están justificadas. Si los resultados no convencen, podrían producirse ajustes significativos en el mercado.

