Las acciones de Rocket Lab han caído un 37,63% en el último mes, hasta 67,35 dólares, un 55,4% por debajo del récord de mayo. La opa sobre Iridium Communications y la incertidumbre sobre el programa Neutron han erosionado la confianza inversora.
La cotización de Rocket Lab ha experimentado un desplome vertiginoso en las últimas semanas. Tras alcanzar un máximo histórico de 151 dólares en mayo, el valor cerró el jueves a 67,35 dólares, lo que supone una caída del 37,63% en el último mes y un descenso del 55,4% desde ese récord. A pesar de este batacazo, en lo que va de año el título aún acumula una ganancia del 31,21%, un contraste que refleja la extrema volatilidad del valor.
Detrás del desplome no hay un único detonante, sino una acumulación de factores. La opa sobre Iridium Communications, valorada en 8.000 millones de dólares y financiada con acciones y efectivo, ha despertado temores de dilución entre los accionistas. A esto se sumó la cobertura neutral iniciada por el analista Alexander Potter, de Piper Sandler, con un precio objetivo de 83 dólares, en un momento en que el mercado ya digería la integración de Iridium y las dudas sobre el programa Neutron.
El consejero delegado, Peter Beck, ejecutó una venta de acciones el 27 de marzo dentro de un plan 10b5-1 preestablecido, un movimiento rutinario que, en un entorno de máxima sensibilidad, añadió presión adicional. Algunos analistas señalan que parte del castigo responde a la toma de beneficios tras la salida a bolsa de SpaceX, un factor ajeno a los fundamentales de Rocket Lab.
El cohete Neutron, la gran incógnita
El gran catalizador que debería validar la tesis de crecimiento sigue siendo la misma incógnita: la fecha del primer vuelo del cohete Neutron. Tras el accidente de un depósito de combustible durante las pruebas en enero, la compañía mantiene el objetivo del cuarto trimestre de 2026. Sin embargo, desde entonces apenas ha habido actualizaciones públicas sobre el estado del hardware. Cinco misiones comerciales figuran ya en la lista de espera, pero ninguna ha despegado.
La brecha entre el impulso comercial (respaldado por un récord de lanzamientos del pequeño cohete Electron en el primer semestre de 2026) y la tecnología aún no probada es precisamente lo que hace tan vulnerable a la cotización. El Electron sigue generando flujos de caja estables, y la cartera de pedidos alcanza los 2.200 millones de dólares, con más de 2.000 millones en liquidez disponible. Pero mientras Neutron no vuele, el mercado descuenta un sobreprecio por el crecimiento futuro que se antoja difícil de defender.
Indicadores técnicos en zona de sobreventa
Los indicadores técnicos reflejan una situación de sobreventa aguda. El RSI oscila entre 29,8 y 30,9, muy por debajo del umbral de 30 que suele anticipar un rebote. La acción cotiza un 37,4% por debajo de su media de 50 días y un 12,64% por debajo de la media de 200 sesiones, perforando por primera vez en meses este último soporte.
La volatilidad anualizada a 30 días ronda el 98%, un perfil propio de opciones apalancadas más que de un valor industrial espacial. En anteriores ciclos bajistas, como el del shock inflacionario de 2022, el título llegó a perder un 83% desde sus máximos. La historia reciente recuerda que cuando el mercado pierde la paciencia con Rocket Lab, los descensos pueden ser violentos.
Wall Street sigue siendo optimista, pero con cautela
Pese al descalabro, el consenso mayoritario de la calle sigue siendo positivo. De los 16 analistas que cubren el valor, el 81% lo califica de compra o compra clara, con un precio objetivo medio de 117 dólares. Eso supondría un potencial alcista sustancial desde los niveles actuales, aunque esa cifra refleja más las expectativas a largo plazo que una garantía inmediata.
La contraparte la pone la valoración extrema. La relación precio/ventas se sitúa en 72,2 veces frente a las 3,3 veces del S&P 500. Esa prima solo se sostiene si Neutron llega a tiempo y la integración de Iridium no desvía recursos ni genera costes imprevistos. Piper Sandler ha puesto el foco exactamente en esos riesgos de integración y dilución, mientras que la falta de transparencia sobre el estado real del cohete deja un espacio enorme para la especulación.
Para el inversor interesado en el valor, la clave está en el próximo hito: la presentación de resultados del segundo trimestre, que según el calendario financiero actual podría producirse a principios de agosto de 2026. Hasta entonces, la acción seguirá bailando al son de cada rumor o actualización regulatoria. Sin una fecha firme para las pruebas de cualificación del Neutron, el castigo podría continuar, aunque la sobreventa técnica abre la puerta a un posible rebote a corto plazo.
¿Por qué ha caído tanto Rocket Lab en el último mes?
La caída se debe a la opa sobre Iridium Communications, que genera temores de dilución, la cobertura neutral de Piper Sandler, y las dudas sobre el primer vuelo del cohete Neutron.
¿Cuál es el precio objetivo de los analistas para Rocket Lab?
El precio objetivo medio de los 16 analistas que cubren el valor es de 117 dólares, con un 81% recomendando compra o compra clara.
¿Cuándo se espera el primer vuelo del cohete Neutron?
Rocket Lab mantiene el objetivo del cuarto trimestre de 2026 para el primer vuelo, aunque no ha habido actualizaciones recientes sobre el estado del hardware.

