Las autoridades chinas han anunciado compras de acciones por 60.000 millones de yuanes (8.858 millones de dólares) para estabilizar unos mercados que han caído hasta un 25% en julio. El regulador ha convocado a instituciones a una reunión urgente.
El desplome de las bolsas chinas durante el mes de julio ha llevado a Pekín a intervenir con contundencia. Este fin de semana, las empresas estatales China Reform (CRHC) y China Chengtong anunciaron la compra de acciones por un total de 60.000 millones de yuanes (unos 8.858 millones de dólares). La medida busca frenar pérdidas que en algunos índices, como el Star Market de Shanghái, han alcanzado el 24,69% desde el 1 de julio.
Los comunicados oficiales de ambas firmas coinciden en transmitir un mensaje de "firme optimismo" sobre las perspectivas de las bolsas chinas. Avanzan que continuarán utilizando fondos propios, recompras y mecanismos de représtamo para "mantener la operativa estable" de los mercados. La señal definitiva llegó hoy, cuando el diario financiero Securities Times confirmó que el regulador nacional, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC), ha convocado a "numerosas instituciones del mercado" a una reunión que se celebra este mismo lunes.
Un julio negro para los parqués chinos
La intervención responde a una racha bajista generalizada. El referencial de la Bolsa de Shanghái cayó un 8,47% desde el inicio de julio hasta el pasado viernes. Peor lo ha hecho el índice de Shenzhen, centrado en valores tecnológicos, con un desplome cercano al 15%. El CSI 300, que mide la evolución de los trescientos principales valores de ambos mercados, acumula una bajada cercana al 8,7%.
El sector tecnológico ha sido el más castigado. El Star Market, el equivalente chino del Nasdaq, marcó un récord el 1 de julio y desde entonces se ha embarcado en un descenso continuado. La caída del 24,69% en apenas tres semanas ha encendido todas las alarmas en Pekín. Esta tendencia no es un fenómeno aislado: sigue la estela de otros parqués internacionales, afectados por la venta de valores relacionados con los chips y el temor a una posible burbuja de la inteligencia artificial (IA), además del repunte del conflicto en Oriente Medio.
La sombra de la OPI de CXMT
En este contexto, la inminente salida a bolsa del fabricante de chips CXMT ha reavivado los temores a una crisis de liquidez. La operación, valorada en hasta 9.800 millones de dólares, es la segunda mayor en la historia de los mercados chinos. Aunque ha atraído una demanda muy superior a las acciones ofertadas —más de 200 veces por la parte minorista y cerca de 600 veces por la institucional—, estas tasas son inferiores al frenesí inversor de los últimos meses.
Para el inversor interesado en los mercados asiáticos, esta intervención supone un respiro temporal, pero no disipa las dudas sobre la salud del sector tecnológico chino. La reunión de hoy de la CSRC con empresas cotizadas podría anunciar nuevas medidas, como restricciones a las ventas en corto o ampliación de los programas de recompra. Los próximos días serán clave para ver si el músculo financiero estatal logra contener la sangría o si, por el contrario, la presión vendedora persiste.

