Oracle emitirá nuevas acciones por valor de 20.000 millones de dólares, su segunda gran captación de fondos en poco más de un año, para sostener las inversiones en infraestructura cloud para inteligencia artificial. La decisión llega tras la rebaja de su calificación crediticia por S&P a un paso del grado especulativo.
Oracle ha anunciado una ampliación de capital de 20.000 millones de dólares mediante la emisión de nuevas acciones, según fuentes del mercado. Es el segundo movimiento de este tipo en apenas quince meses, después de la emisión de acciones preferentes convertibles por 5.000 millones en febrero de 2026. La compañía busca financiar su transformación hacia un operador de infraestructura cloud para inteligencia artificial, un giro que exige inversiones mastodónticas.
La presión sobre el balance se vuelve insostenible
La decisión se produce después de que S&P Global Ratings rebajara la nota crediticia de Oracle de 'BBB' a 'BBB-', a un solo escalón del grado especulativo. La agencia estima un déficit de flujo de caja libre operativo de cerca de 42.000 millones de dólares para el ejercicio 2027. Para ese mismo año, Oracle prevé inversiones de capital de entre 90.000 y 95.000 millones de dólares, el doble de lo proyectado hace doce meses.
El mercado ha reaccionado con dureza. Las acciones de Oracle cerraron el viernes a 110,56 euros, un 1,79% más que el día anterior, pero muy cerca del mínimo anual de 105,10 euros registrado el 17 de julio. En el último mes, el valor ha perdido un 31% y desde el máximo histórico de 280,70 euros de septiembre de 2025, el descenso supera el 60%. El RSI de 29 sitúa el título en zona de sobreventa técnica.
La dependencia de OpenAI y el freno regulatorio en Nuevo México
La cartera de pedidos pendientes de Oracle asciende a 638.000 millones de dólares, una cifra récord. Sin embargo, S&P advierte que aproximadamente la mitad corresponde a un único cliente: OpenAI, el creador de ChatGPT. Si el desarrollador de inteligencia artificial no pudiera cumplir sus compromisos plurianuales, Oracle quedaría atrapada con enormes centros de datos vacíos. La agencia califica esta concentración como un "factor central de riesgo crediticio".
A la tensión financiera se suma un obstáculo regulatorio. El 17 de julio, las autoridades de Nuevo México rechazaron la construcción de un gasoducto de 27 kilómetros que debía suministrar energía al 'Proyecto Jupiter', uno de los mayores campus de centros de datos previstos por Oracle. La infraestructura, planeada por Energy Transfer, estaba diseñada para alimentar hasta 2,5 gigavatios de pilas de combustible de Bloom Energy. Los reguladores alegaron preocupaciones sobre el consumo de agua y las emisiones. La puesta en marcha, inicialmente prevista para mediados de agosto, podría retrasarse hasta 2027.
Para una compañía que necesita capacidad disponible de forma inmediata para capturar el negocio de la IA, ese retraso supone un golpe sensible. Oracle pasa de ser un proveedor de software de altos márgenes a un operador de infraestructura cloud, y la factura la pagan cada vez más los accionistas.
Dividendos y valoración: las paradojas de Oracle
En medio del vendaval, Oracle mantiene su política de dividendos. El 10 de julio de 2026 la acción cotizó 'ex dividendo' con un pago trimestral de 0,50 dólares por título. Para los inversores orientados a renta, ese flujo supone un pequeño alivio, aunque la paradoja de recaudar capital fresco mientras se distribuyen dividendos no pasa desapercibida. La capitalización bursátil se ha reducido a 312.740 millones de euros, muy lejos de los niveles de hace un año.
Los analistas de consenso sitúan el precio objetivo en 220,14 euros, prácticamente el doble del nivel actual. Una divergencia tan amplia entre precio de mercado y valoración justa es inhabitual para una empresa del tamaño de Oracle. Refleja el conflicto profundo entre la visión optimista de los analistas de renta variable, que siguen viendo oportunidades en la apuesta por IA, y la lectura de los mercados de crédito, que exigen una prima cada vez mayor por el riesgo de financiación.
Con el gigante tecnológico atrapado entre una inversión mastodóntica, una dependencia excesiva de OpenAI y el freno regulatorio en Nuevo México, la reciente ampliación de capital no resuelve la ecuación de fondo. El verdadero examen para Oracle será demostrar que la cartera de pedidos se convierte en efectivo con la rapidez suficiente para que la deuda no se dispare. Los inversores deben seguir de cerca los próximos resultados trimestrales y la evolución de la demanda de servicios cloud para IA.
¿Por qué Oracle amplía capital si ya tiene una cartera de pedidos récord?
Porque necesita financiar inversiones masivas en infraestructura cloud para IA, y su flujo de caja libre es insuficiente; además, la rebaja crediticia le obliga a reducir deuda.
¿Qué riesgo tiene la concentración de ingresos en OpenAI?
Si OpenAI no cumple sus compromisos, Oracle se quedaría con centros de datos vacíos y obligaciones de arrendamiento difíciles de cancelar, lo que agravaría su situación financiera.
¿Cómo afecta el rechazo del gasoducto en Nuevo México a Oracle?
Retrasa hasta 2027 la puesta en marcha de un gran campus de centros de datos, lo que frena su capacidad para capturar negocio de IA inmediato y aumenta la presión sobre su crecimiento.

