jueves, 16 de julio de 2026

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Banco de España licita 78 millones para desarrollar la infraestructura del euro digital

El Banco de España licita 78 millones de euros para desarrollar la infraestructura del euro digital, el mayor contrato público español vinculado al proyecto del Eurosistema.

Beatriz Lorenzo AguirreBeatriz Lorenzo Aguirre· · 5 min de lectura

El Banco de España ha sacado a concurso un contrato de hasta 78 millones de euros para desarrollar la infraestructura del euro digital, el mayor desembolso comprometido hasta la fecha por el supervisor español en este proyecto.

El Banco de España ha publicado en la Plataforma de Contratación del Estado una licitación por valor de hasta 78 millones de euros para construir la infraestructura técnica del euro digital. No se trata de un piloto ni de una prueba de concepto: es el mayor contrato público español vinculado a la moneda digital del Eurosistema.

El concurso, dividido en varios lotes, abarca servicios de consultoría, desarrollo de software, integración de pasarelas de pago y pruebas de usabilidad con usuarios reales. Las empresas adjudicatarias deberán trabajar con los estándares técnicos que el Banco Central Europeo (BCE) está definiendo en Fráncfort, y los primeros entregables deben estar listos antes de que termine 2027.

Pruebas con consumidores y calendario acelerado

Uno de los hitos más visibles del contrato serán las pruebas con consumidores. Un grupo de empleados del propio Banco de España realizará compras en una selección de comercios colaboradores utilizando una aplicación móvil que emulará la futura cartera digital del euro. El objetivo es detectar fallos en entornos reales antes de una eventual fase piloto a escala nacional, una estrategia que otros bancos centrales ya han ensayado.

El movimiento del supervisor español no es aislado. El BCE anunció recientemente la selección de 36 empresas de pagos —entre ellas la entidad gallega ABANCA— para un piloto paneuropeo del euro digital que medirá su comportamiento frente a instrumentos como las stablecoins denominadas en dólares. La rapidez con la que el ecosistema privado de pagos digitales está ganando terreno ha sido el principal catalizador de esta aceleración.

Las stablecoins, criptoactivos que replican el valor de monedas fiduciarias como el dólar, han pasado de ser un experimento marginal a mover volúmenes diarios que superan los 150.000 millones de dólares en sus redes principales. La Comisión Europea y el BCE temen que un euro digital lento en su implantación deje el espacio de los micropagos y las transferencias transfronterizas en manos de emisores privados, en su mayoría estadounidenses.

El sprint por el euro digital ya no es teórico: 78 millones de euros sobre la mesa y la maquinaria de contratación pública girando a pleno rendimiento.

Impacto en la banca y en el consumidor

Lo que está en juego no es solo la soberanía monetaria. Para la banca comercial, la irrupción del euro digital podría alterar su principal fuente de financiación: los depósitos a la vista. Un diseño que permita a ciudadanos y empresas mantener saldos directamente en el BCE —aunque limitados, como proponen las autoridades— erosionaría una parte del pasivo bancario y encarecería el crédito. Los equipos de tesorería de las grandes entidades españolas siguen muy de cerca cada detalle de los pliegos técnicos.

Para el consumidor, el euro digital promete pagos instantáneos sin comisiones y una capa de privacidad superior a la que ofrecen las tarjetas actuales, aunque el BCE ha dejado claro que no será anónimo por completo para cumplir con la normativa antiblanqueo. El equilibrio entre trazabilidad y protección de datos personales sigue siendo uno de los puntos más conflictivos del diseño.

El contrato del Banco de España llega, además, en un momento en el que la fragmentación de los sistemas de pago en la UE es evidente. Mientras que en China el yuan digital ya se utiliza en millones de comercios, en Europa las discusiones sobre privacidad, límites de tenencia y modelo de distribución han retrasado el proyecto durante años. Las filtraciones del BCE apuntan a que la versión final del euro digital podría no estar operativa hasta 2029.

Un megacontrato que marca posición

Los 78 millones de euros licitados por el Banco de España duplican el presupuesto asignado a cualquier otra iniciativa equivalente en el seno del Eurosistema durante la fase de investigación, que formalmente concluye en octubre de 2026. Este adelanto presupuestario indica que Fráncfort ha dado luz verde a que los bancos centrales nacionales empiecen a quemar etapas sin esperar a que todos los flecos políticos estén resueltos.

Las empresas tecnológicas que compiten por el contrato incluyen tanto gigantes europeos como firmas de consultoría estratégica con experiencia en modernización de infraestructuras de pago. Los lotes más jugosos —desarrollo de backend y seguridad— están valorados en conjunto en más de 45 millones, lo que convierte la adjudicación en uno de los procesos de contratación tecnológica más relevantes del sector público español en 2026.

Desde la trinchera de las fintech, la lectura es ambivalente. Un euro digital operado por el Eurosistema podría convertirse en un competidor casi imposible de batir, pero también en una plataforma abierta sobre la que construir servicios innovadores, siempre que las APIs sean lo suficientemente generosas. Mucho dependerá de la letra pequeña que acompaña a cada lote del megacontrato.

El Banco de España ha marcado un hito al poner 78 millones sobre la mesa. Ahora, el balón está en el tejado de las empresas tecnológicas y del BCE, que deberán demostrar que el euro digital puede ser algo más que un experimento de laboratorio.

¿Cuándo estará operativo el euro digital?

Según las previsiones del BCE, la versión final del euro digital podría no estar operativa hasta 2029, aunque las pruebas con usuarios comenzarán antes de que termine 2027.

¿Qué impacto tendrá el euro digital en la banca comercial?

Podría alterar la financiación bancaria al permitir a ciudadanos y empresas mantener saldos directamente en el BCE, lo que reduciría los depósitos a la vista y podría encarecer el crédito.

¿El euro digital será anónimo?

No será completamente anónimo; el BCE ha señalado que debe cumplir con la normativa antiblanqueo, por lo que ofrecerá privacidad superior a las tarjetas pero con trazabilidad limitada.

Beatriz Lorenzo Aguirre

Escrito por

Beatriz Lorenzo Aguirre

Redactora

Periodismo económico por la Carlos III y lectora compulsiva de cuentas anuales. Cafés a destajo, alergia a las notas de prensa vacías y memoria para los ERE; en Iber Empresa escribe de empresas y empleo.