Miles de autónomos pagan más IRPF del que toca por no incluir gastos como suministros, internet o formación. La Agencia Tributaria permite deducciones de hasta 300 euros extra si se justifican correctamente.
La campaña de la renta vuelve a dejar sobre la mesa una oportunidad que muchos autónomos desaprovechan: recuperar hasta 300 euros de IRPF gracias a gastos que Hacienda sí permite deducir, pero que apenas se declaran. La Agencia Tributaria estima que, de media, los trabajadores por cuenta propia en estimación directa declaran un 20 % menos de gastos deducibles de los que legalmente podrían aplicar. El resultado es una factura fiscal más alta y una devolución que se queda a medio gas.
Los cinco gastos que más se escapan (y son legales)
El error más común es pensar que solo son deducibles los gastos directos como la cuota de autónomos, el alquiler del local o el material de oficina. La realidad es que cualquier desembolso necesario para la actividad puede incluirse, siempre que esté en estimación directa y se tenga la factura. Los grandes olvidados son los suministros del hogar, internet y teléfono, material informático, cuotas de asociaciones y formación.
Si trabajas desde casa, puedes deducir la parte proporcional de luz, agua, gas y comunidad. La clave está en calcular el porcentaje de metros cuadrados afectos a la actividad. Por ejemplo, en una vivienda de 100 metros con un despacho de 15, el 15 % de esas facturas es deducible. Internet y teléfono siguen la misma regla, salvo que tengas una línea exclusiva para el negocio, en cuyo caso el gasto es íntegramente deducible.
El material informático y el software —ordenador, impresora, licencias, suscripciones a la nube— también entran, aunque se usen para fines personales, siempre que se refleje la parte profesional. Las cuotas a colegios profesionales obligatorias para ejercer la actividad son deducibles al 100 %, al igual que los cursos y seminarios vinculados al sector.
Un autónomo que trabaje desde casa puede deducir la parte proporcional de la luz, el agua, el gas e internet sin que Hacienda lo cuestione… siempre que acredite el uso profesional.
La cuota de autónomos, los seguros de responsabilidad civil y la publicidad en redes sociales también se cuelan en la lista de gastos que muchos liquidan con descuido. El truco está en guardar todas las facturas y, cuando el gasto sea compartido, tener un criterio de reparto documentado para que una posible revisión de Hacienda no tire abajo la deducción.
Cómo calcular la deducción si trabajas desde casa
La Agencia Tributaria no exige malabarismos, pero sí un cálculo coherente. El primer paso es medir los metros cuadrados de la vivienda y los que realmente se usan para la actividad (despacho, almacén, etc.). Ese porcentaje se aplica cada mes a los recibos de luz, agua, gas, calefacción y comunidad, siempre que estén a nombre del autónomo o de quien comparta la vivienda.
Con internet y teléfono, si hay una línea exclusiva para el negocio, el gasto es deducible al 100 %. En caso contrario, se aplica el mismo porcentaje de metros. La factura debe conservarse con el resto de justificantes, porque una inspección puede pedirla incluso varios años después. Ojo con los importes: Hacienda no suele discutir un 10-15 % de gasto de vivienda, pero si se declara una cifra disparatada sin justificación, pondrá el foco. Mejor ser prudente y ceñirse a la realidad del uso diario.
El error que cuesta la devolución: no justificar los gastos
El mayor desliz de los autónomos no está en olvidar el gasto, sino en no guardar la factura o en no reflejar correctamente el porcentaje profesional. Sin papel (físico o electrónico), la deducción se pierde en una revisión. Además, en el caso de los suministros, si la factura no está a nombre del autónomo pero vive con su pareja o un familiar, debe poder demostrar que el titular le cede el uso de la vivienda para la actividad.
También es frecuente el fallo en la estimación objetiva (módulos): en ese régimen casi todos los gastos están ya incluidos en los índices, así que no se añaden aparte. El autónomo en módulos que pretenda deducir suministros individualizados se puede encontrar con un requerimiento de Hacienda, y el resultado suele ser una liquidación complementaria y la consiguiente multa.
Por eso, el consejo más repetido de las asesorías es sencillo: guarda cada recibo, numéralos por meses y ten a mano el cálculo de los metros. Esos diez minutos de organización al trimestre se traducen en cientos de euros al año. Con los tipos marginales del IRPF, cada 100 euros de gasto no deducido supone entre 19 y 47 euros más de impuesto, según el tramo de renta. Si se suman los olvidos de un año —suministros, teléfono, material informático, seguros— el sobrecoste puede pasar de los 300 euros fácilmente.
Hay precedentes jurídicos que refuerzan la postura del contribuyente: varias resoluciones del Tribunal Económico-Administrativo Central han reiterado que los gastos de suministros del hogar son deducibles si se acredita el uso profesional. La próxima campaña de renta, que arranca en abril de 2026, es el momento de revisar las facturas y no dejar pasar ese extra.
¿Puedo deducir gastos de luz e internet si trabajo desde casa como autónomo?
Sí, siempre que calcules el porcentaje de metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad y tengas las facturas a tu nombre o puedas acreditar el uso profesional.
¿Qué gastos de formación son deducibles en el IRPF para autónomos?
Cursos, seminarios y congresos directamente vinculados a tu actividad profesional son deducibles, siempre que estén acreditados con factura o certificado.
¿Qué pasa si no guardo las facturas de los gastos deducibles?
Sin factura, Hacienda no admite la deducción en una inspección. Es obligatorio conservar los justificantes, al menos, durante el plazo de prescripción de cuatro años.

