Apple ha presentado una demanda federal contra OpenAI, acusándola de apropiarse de secretos industriales a través de dos exempleados para acelerar el desarrollo de sus dispositivos de hardware con inteligencia artificial.
La guerra tecnológica entre Apple y OpenAI ha escalado a los tribunales. La compañía de Cupertino presentó una demanda federal en la que acusa a OpenAI de haber sustraído información confidencial sobre tecnologías aún no anunciadas, presuntamente a través de dos exempleados que se habrían llevado planos, prototipos y procesos de fabricación antes de unirse a la startup de inteligencia artificial.
En el documento judicial, Apple califica el área de hardware de OpenAI como un negocio “podrido hasta la médula” y sostiene que existió un esquema coordinado para obtener secretos comerciales. La empresa solicita que se prohíba a OpenAI utilizar o divulgar cualquier información presuntamente robada y exige la devolución de todo el material que aún conserve.
Los exempleados señalados y el papel de io Products
La demanda señala directamente a Tang Yew Tan, exvicepresidente de diseño de productos de Apple, y a Chang Liu, ingeniero eléctrico sénior que trabajó ocho años en la compañía. Según Apple, ambos abandonaron la empresa para integrarse en proyectos vinculados a OpenAI y habrían sustraído documentación estratégica antes de su salida. Liu, en particular, habría conservado su ordenador portátil corporativo y lo habría usado para descargar decenas de archivos confidenciales de la red interna.
El litigio también alcanza a io Products, la startup de hardware adquirida recientemente por OpenAI por 6.500 millones de dólares. Aunque el diseñador Jony Ive, fundador de io Products, no aparece mencionado directamente, Apple identifica a la empresa como parte de un presunto patrón de conducta indebida para obtener ventajas competitivas. Ive fue una figura clave en la creación del iMac, el iPod, el iPhone y el Apple Watch, lo que añade un componente simbólico al caso.
De socios a rivales: el deterioro de la relación
La demanda refleja cómo la relación entre Apple y OpenAI ha pasado de la colaboración estratégica a la competencia directa. Ambas empresas trabajaron juntas en proyectos de inteligencia artificial, pero el desarrollo de dispositivos propios por parte de OpenAI transformó esa alianza en una rivalidad. Para Apple, el riesgo no es solo la pérdida de información confidencial, sino que esa propiedad intelectual impulse a un futuro competidor en el mercado del hardware.
Analistas como Paolo Pescatore, de PP Foresight, señalan que Apple observa cómo OpenAI evoluciona de socio a competidor, mientras la empresa de inteligencia artificial busca reducir su dependencia del iPhone y construir una relación directa con los consumidores mediante nuevos dispositivos. Incluso si las acusaciones no prosperan, el proceso judicial podría retrasar la estrategia de OpenAI.
Implicaciones para el futuro del hardware con IA
El caso podría alterar el ritmo de la carrera tecnológica. Si las acusaciones se confirman, OpenAI se vería obligada a rediseñar sus dispositivos o retrasar su lanzamiento, lo que daría ventaja a Apple y otros competidores. Además, la disputa pone en el centro el dilema de la propiedad intelectual en un sector donde la innovación es clave y los secretos industriales valen millones.
Para el lector interesado en tecnología, este litigio es un recordatorio de que la guerra por la inteligencia artificial no solo se libra en los algoritmos, sino también en los juzgados. Si eres desarrollador o inversor, conviene seguir de cerca el caso: podría redefinir las alianzas y el mapa de poder en el sector. Apple ha prometido utilizar todos los recursos legales para defender su propiedad intelectual, mientras OpenAI aún no ha emitido un comunicado oficial. La próxima vista está prevista para dentro de tres meses.

