La inteligencia artificial está redefiniendo las tareas de los empleados junior, que ahora afrontan retos complejos desde el inicio. Sin embargo, un estudio de Gartner revela que la inversión en formación para estos perfiles se ha estancado o reducido.
La inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral a un ritmo vertiginoso. Las herramientas basadas en IA asumen cada vez más tareas repetitivas y operativas, lo que obliga a los perfiles junior a enfrentarse a desafíos más complejos desde el principio de sus carreras. Sin embargo, un reciente estudio de Gartner advierte que la mayoría de las empresas aún no ha adaptado sus modelos de formación para preparar a estos profesionales para una nueva realidad donde el juicio humano será más importante que nunca.
Según el informe, la automatización impulsada por la IA no está eliminando el trabajo de los empleados principiantes, sino transformándolo. En lugar de dedicar sus primeros años a tareas rutinarias, los nuevos talentos deben participar en procesos que requieren análisis, toma de decisiones y capacidad de interpretar información generada por sistemas inteligentes.
Las plataformas de inteligencia artificial generativa se han convertido en asistentes capaces de resumir documentos, elaborar informes, analizar datos y responder consultas en cuestión de segundos. Esta capacidad permite que los profesionales trabajen con mayor rapidez y productividad.
No obstante, Gartner advierte que existe una diferencia fundamental entre obtener una respuesta y saber si esa respuesta es correcta. Los empleados que recién ingresan al mercado laboral suelen carecer de la experiencia necesaria para identificar errores, sesgos o información desactualizada en los resultados producidos por la IA. Esa falta de contexto puede traducirse en decisiones equivocadas o en una excesiva dependencia de las recomendaciones generadas por los algoritmos.
En otras palabras, la inteligencia artificial puede acelerar la ejecución del trabajo, pero todavía necesita que una persona valide la información y comprenda el contexto del negocio para tomar la decisión adecuada.
Durante años, los puestos de nivel inicial funcionaban como una etapa de aprendizaje gradual. Los empleados comenzaban realizando tareas operativas mientras adquirían experiencia antes de asumir mayores responsabilidades. Ese modelo está cambiando. Al automatizar muchas de esas tareas básicas, la IA obliga a que los profesionales junior participen mucho antes en proyectos estratégicos, donde deben desenvolverse en escenarios ambiguos, resolver problemas complejos y generar impacto desde el comienzo de su carrera.
El inconveniente es que las organizaciones todavía no acompañan esta transformación con programas de desarrollo acordes. Según una encuesta realizada por Gartner en septiembre de 2025 entre responsables de capacitación y desarrollo, la inversión destinada a formar a empleados que recién comienzan su carrera permanece estable o incluso disminuyó ligeramente. Esto genera una brecha entre las nuevas expectativas del mercado y el apoyo que reciben los jóvenes profesionales.
La falta de formación puede derivar en un fenómeno que Gartner denomina “improvisación con IA”. Se trata de situaciones en las que los empleados utilizan herramientas de inteligencia artificial sin contar con el conocimiento suficiente para evaluar los resultados obtenidos. Cuando esto ocurre, los errores terminan escalando hacia supervisores y gerentes, quienes deben intervenir para corregir decisiones o rehacer trabajos. A largo plazo, esta situación puede afectar la productividad de toda la organización y dificultar el desarrollo del talento interno.
Además, las empresas que no inviertan en el crecimiento de sus colaboradores más jóvenes podrían enfrentar otro problema: la necesidad de contratar profesionales externos para cubrir posiciones de nivel medio o senior, debido a la falta de una cantera propia de talento preparada para asumir esos desafíos.
Frente a este nuevo escenario, Gartner sostiene que el desarrollo profesional ya no puede concebirse como un proceso lento y progresivo. En cambio, debe convertirse en una plataforma que permita a los empleados asumir responsabilidades complejas desde etapas tempranas, pero con el respaldo adecuado. Para lograrlo, la consultora propone construir verdaderas “redes de apoyo” que acompañen el aprendizaje dentro del trabajo diario. Estas redes incluyen herramientas, mentorías, espacios de consulta y oportunidades para desarrollar criterio mientras los empleados enfrentan desafíos reales.
Para los profesionales junior, el mensaje es claro: la IA puede ser una aliada, pero el criterio humano sigue siendo insustituible. Las empresas que quieran retener talento y construir una cantera sólida deberán repensar sus estrategias de formación, invirtiendo en programas que combinen tecnología y acompañamiento humano. De lo contrario, corren el riesgo de quedarse sin profesionales preparados para asumir roles de mayor responsabilidad en el futuro.

