El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha reconocido que el Ayuntamiento carece de competencias para ejecutar la orden de detención del TPI contra Benjamin Netanyahu, pero ha instado al Gobierno federal a hacerlo.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha admitido que la ciudad no tiene potestad para detener al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pese a la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI). En un vídeo difundido en sus redes sociales, el regidor neoyorquino ha pedido al presidente Donald Trump que sea el Gobierno federal quien ejecute la medida.
“Está claro que no disponemos de la autoridad legal independiente para hacer cumplir esa orden”, afirmó Mamdani, quien lidera el ala más progresista del Partido Demócrata. “El Gobierno federal sí la tiene y le pido que se adhiera al Tribunal Penal Internacional y la ejecute”, añadió.
La declaración supone un giro respecto a su discurso de campaña, cuando prometió utilizar “todos los mecanismos a su alcance” para arrestar a Netanyahu si pisaba la ciudad. En los últimos días, el alcalde había consultado con los servicios jurídicos locales si existía base legal para ordenar a la Policía de Nueva York actuar contra un jefe de Gobierno extranjero. La conclusión ha sido negativa.
“Es un criminal de guerra, el arquitecto de un genocidio atroz contra el pueblo palestino, el responsable de la muerte de más de 73.000 personas”.
Mamdani calificó a Netanyahu de “criminal de guerra” y lo responsabilizó de la muerte de decenas de miles de civiles en Gaza y Cisjordania, del ataque a hospitales, del bloqueo de ayuda humanitaria y del asesinato de trabajadores humanitarios y periodistas. Sus palabras llegan después de que Trump cerrara cualquier posibilidad de arresto, asegurando que el líder israelí “no será arrestado bajo ninguna circunstancia” en territorio estadounidense.
La visita de Netanyahu a Nueva York está prevista para septiembre, con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas. La Casa Blanca ha reiterado que no reconoce la jurisdicción del TPI y que el Departamento de Estado busca asfixiar al tribunal por razones de “seguridad nacional”.
Para los seguidores del conflicto de Oriente Próximo, el pulso entre Mamdani y Trump evidencia la creciente fractura en el Partido Demócrata sobre el respaldo a Israel. Mientras el alcalde neoyorquino encarna a la facción más crítica con la política israelí, la Administración Trump mantiene un apoyo incondicional a Netanyahu.
La orden del TPI, emitida en 2024, acusa a Netanyahu de crímenes de guerra y contra la humanidad por su papel en la ofensiva en Gaza. Hasta ahora, ningún país miembro ha ejecutado la detención, y la mayoría de los aliados de Israel, como EE.UU., han rechazado colaborar.
El próximo paso será la llegada de Netanyahu a Nueva York. Mamdani ha dejado claro que no le dará la bienvenida, pero su capacidad de acción se limita a gestos simbólicos. La pelota está ahora en el tejado de Trump.

