El equipo de análisis de Bankinter establece tres rangos para medir el impacto del crudo sobre los mercados. El nivel de 100 dólares por barril se convierte en la frontera a partir de la cual el mercado sufre seriamente.
La evolución del petróleo vuelve a marcar el ritmo de las bolsas esta semana, en un contexto de reuniones de tres grandes bancos centrales y una nueva avalancha de resultados empresariales. El equipo de análisis de Bankinter mantiene un tono prudente, aunque considera que la reciente moderación del crudo mejora parcialmente el escenario.
La semana pasada terminó prácticamente plana gracias a la estabilización del viernes. Los buenos resultados empresariales evitaron retrocesos relevantes, pese a que el Brent llegó a superar puntualmente los 100 dólares por barril y el Banco Central Europeo mantuvo un discurso ambiguo sobre futuros movimientos de tipos.
Bankinter establece tres rangos para medir el impacto del crudo sobre los mercados. Entre 90 y 100 dólares, el dolor sería todavía tolerable: las bolsas se bloquean, pero no necesariamente corrigen con fuerza. Entre 80 y 90 dólares, el mercado empieza a sentirse más cómodo. Por debajo de 80 dólares, el petróleo dejaría de ser una preocupación central para los inversores.
Este lunes, la caída del Brent tras señalar Irán que suspenderá sus ataques si Estados Unidos actúa de la misma forma ha devuelto el precio a una zona más manejable. Sin embargo, la entidad advierte de que la guerra con Irán será probablemente larga, intermitente y capaz de reactivarse con frecuencia.
El repunte de las rentabilidades de la deuda sigue siendo uno de los principales obstáculos para las bolsas. El T-Note estadounidense se mueve cerca del 4,67% y el Bund alemán alrededor del 3,18%. Bankinter recuerda que unas rentabilidades más elevadas implican valoraciones bursátiles más bajas, especialmente en los sectores con múltiplos exigentes. Por ello, un comportamiento lateral de las bolsas durante el verano no sería necesariamente negativo, ya que permitiría corregir algunos excesos acumulados tras las subidas continuadas desde 2023.
La inflación europea de julio será una de las principales referencias de la semana. El jueves se conocerá el dato alemán, para el que se espera una aceleración hasta el 2,7%, desde el 2,3% anterior. Un deterioro de este tipo reforzaría el temor a que el encarecimiento del petróleo vuelva a presionar los precios durante el segundo semestre y obligue a los bancos centrales a endurecer su política monetaria.
Esta semana se conocerán las decisiones de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. Bankinter espera mensajes breves, crípticos y ambiguos, especialmente por parte de la Fed bajo la presidencia de Kevin Warsh.
La temporada de resultados ganará intensidad con las cuentas de Microsoft, Meta, Amazon y Apple. Bankinter espera cifras buenas o muy buenas, aunque advierte de que el mercado empieza a desconfiar de las enormes inversiones destinadas a inteligencia artificial. Alphabet, por ejemplo, elevó sus previsiones de inversión en IA para 2026 hasta 200.000 millones de dólares, frente a los 185.000 millones anteriores. Estas magnitudes generan dudas sobre la rentabilidad futura y pueden reducir el impacto positivo de unos buenos resultados.
Para el inversor, la clave está en vigilar el nivel de 100 dólares del Brent: si se consolida por debajo, el escenario mejora; si vuelve a superarlo, la presión sobre las bolsas se intensificará. Bankinter anticipa un tono cauto y posiblemente lateral durante las próximas semanas, con una consolidación ordenada que no sería negativa siempre que el crudo no se dispare y los bonos no sigan escalando.

