Z.AI, la startup china de inteligencia artificial, ha completado un centro de datos de 1 GW de potencia que opera exclusivamente con chips Ascend de Huawei, evitando por completo a Nvidia. La compañía prevé alcanzar los 1.000 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales.
La empresa china de inteligencia artificial Z.AI, anteriormente conocida como Zhipu AI, ha finalizado la construcción de un centro de datos con una capacidad de 1 gigavatio (GW) que funciona íntegramente con aceleradores Ascend 910B de Huawei. Este hito, reportado por Bloomberg y recogido por The Next Web, marca un paso significativo en la estrategia de soberanía tecnológica del país asiático.
El centro de datos, cuya potencia multiplica por diez o veinte la de las instalaciones típicas de los hyperscalers (entre 50 y 100 MW), está diseñado para el entrenamiento de modelos de IA a gran escala. Z.AI lo utiliza para su familia de modelos GLM, que compiten directamente con los de OpenAI y otras firmas occidentales.
La compañía se encuentra en una trayectoria de crecimiento acelerado: según datos de HokAI y proyecciones de JPMorgan, sus ingresos pasaron de 42 millones de dólares en 2024 a unos 168 millones estimados para 2025. Las previsiones apuntan a 4.600 millones de yuanes (unos 640 millones de dólares) en 2026 y a 30.900 millones de yuanes (aproximadamente 4.300 millones de dólares) en 2028.
Z.AI se perfila como la primera empresa china independiente de IA en alcanzar los 1.000 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales, una meta que los analistas consideran al alcance de la mano.
Estrategia de soberanía total
La decisión de prescindir de Nvidia responde a las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, que limitan la exportación de GPUs avanzadas como la H100 y la A100 a China. Frente a este escenario, Z.AI optó por una ruta de soberanía total, empleando exclusivamente aceleradores Ascend 910B de Huawei.
Este movimiento no es solo geopolítico, sino también pragmático: los chips de Huawei ofrecen disponibilidad garantizada dentro de China, integración con la infraestructura local y apoyo gubernamental. La contrapartida es que el ecosistema de software de Ascend es menos maduro que CUDA, el entorno de Nvidia, lo que exige un mayor esfuerzo de optimización por parte de Z.AI.
El resultado, sin embargo, es un stack tecnológico completamente independiente de decisiones regulatorias extranjeras, un valor que la compañía explota para acceder a contratos gubernamentales y alinearse con la agenda nacional de soberanía tecnológica.
Modelo de negocio y posicionamiento
Fundada en 2019 por investigadores de la Universidad Tsinghua, Z.AI cuenta ya con más de 100.000 clientes empresariales. Su modelo de negocio combina la publicación de pesos abiertos (con licencia MIT en Hugging Face) con una estrategia de precios agresiva: ofrece acceso gratuito a sus mejores modelos mientras monetiza APIs empresariales y servicios gestionados.
Su modelo más avanzado, el GLM-5.2, cuenta con 750.000 millones de parámetros y una ventana de contexto de 1 millón de tokens, lo que lo hace especialmente competitivo para tareas de codificación y procesamiento de documentos largos. Según Reuters, se posiciona como una alternativa viable para empresas que buscan reducir su dependencia de proveedores occidentales.
Z.AI se enfrenta en el mercado chino a gigantes tecnológicos como Alibaba (con su familia Qwen), Tencent y Baidu, así como a otras startups «tigre» como DeepSeek, Moonshot AI, 01.AI y MiniMax. Su diferenciación clave reside en su apuesta por modelos abiertos, el enfoque en coding y agentes, y su alineamiento con la política industrial del gobierno chino.
Lecciones para el ecosistema emprendedor
El caso de Z.AI ofrece enseñanzas para fundadores de startups de inteligencia artificial en cualquier parte del mundo. La diversificación de proveedores de infraestructura deja de ser una opción estratégica para convertirse en un requisito de resiliencia, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes.
Además, la presión a la baja en los precios de los modelos que ejercen Z.AI y sus competidores chinos puede beneficiar a startups hispanohablantes y de LATAM, que podrían acceder a capacidades de IA de alto nivel a costes más reducidos. La competencia entre ecosistemas tecnológicos, lejos de perjudicar, amplía el abanico de opciones para los desarrolladores.
La compañía completó su salida a bolsa en Hong Kong en enero de 2026, con una valoración de 6.550 millones de dólares, tras haber levantado entre 1.300 y 2.000 millones de dólares en rondas previas.

