El expresidente paraguayo Horacio Cartes celebró su 70 cumpleaños con un acto multitudinario en la Junta de Gobierno, donde retó a sus críticos y llamó a sus filas a 'entrar a la cancha' de cara a las elecciones.
El expresidente paraguayo Horacio Cartes sopló 70 velas este domingo en un acto que reunió a miles de seguidores en la sede del Partido Colorado. Lejos de ser una simple celebración, el evento sirvió como plataforma para lanzar un mensaje contundente a la oposición y a sus propios correligionarios: el líder de Honor Colorado no tiene intención de retirarse.
Con la presencia del presidente Santiago Peña, el vicepresidente Pedro Alliana y gran parte del gabinete ministerial, Cartes aprovechó su cumpleaños para marcar el rumbo político del partido. "Hay que hacer. Ya no bastan ni las palabras ni las promesas, es hora de que entremos a la cancha y tenemos que producir resultados", arengó desde el escenario.
Un ultimátum a la oposición y a la disidencia
El exmandatario, que sigue siendo el jefe indiscutido del Partido Colorado, no escatimó en críticas hacia sus adversarios. En un tono desafiante, aseguró que quienes especularon sobre su salud tras una operación reciente se equivocan. "Les aviso que voy a vivir 140 años", soltó entre risas, provocando una ovación de los presentes.
La frase, más que una broma, fue una declaración de intenciones. Cartes dejó claro que su liderazgo no tiene fecha de caducidad y que el control territorial del partido sigue firmemente en sus manos. La cúpula de Honor Colorado interpretó el mensaje como un cierre a cualquier debate sobre su sucesión.
La maquinaria electoral, a toda máquina
El acto también funcionó como el pistoletazo de salida para la campaña de Camilo Pérez, candidato oficialista a la intendencia de Asunción. Cartes ordenó volcar todos los recursos del partido para asegurar la victoria en la capital, un feudo tradicionalmente opositor que el coloradismo quiere recuperar.
Para la dirigencia, la capital es un test necesario donde se medirá la vigencia de su hegemonía frente a la oposición y la disidencia a un año de las primarias presidenciales.
La orden de asegurar los resultados en las urnas fue recibida por los militantes y la dirigencia, que ahora tendrán que conciliar la estrategia con los equipos de la disidencia, diezmados por las internas y eclipsados por la performance cartista.
Presión sobre el gabinete de Peña
El mensaje de Cartes también tuvo un destinatario claro: el presidente Santiago Peña. El exmandatario instó a su sucesor a acelerar los cambios en el gabinete, en un contexto donde la puja interna por los espacios para las bases sigue sin resolverse. Peña, que calificó a Cartes como un "líder con una visión inquebrantable", evalúa nuevos nombramientos para satisfacer las demandas del partido.
La celebración, que incluyó un banquete republicano y baile con seguidores, sirvió para cohesionar a las filas coloradas tras el espaldarazo de las internas del 7 de junio. Con la maquinaria partidaria unificada bajo su mando, Cartes deja claro que, a sus 70 años, sigue siendo el timonel del barco colorado.
Para el lector interesado en la política paraguaya, el mensaje es claro: el liderazgo de Cartes no se debilita, y la oposición deberá prepararse para una larga travesía si espera verlo fuera del poder. La próxima cita electoral en Asunción será la primera prueba de fuego.

