La ocupación cayó en 319.633 personas en junio, la segunda peor cifra del año, y el déficit de empleo en el primer semestre alcanza las 293.227 plazas, según la ENOE. La informalidad y el sector industrial lideran las pérdidas.
El mercado laboral español —y el mexicano, según los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)— registró en junio una caída de 319.633 puestos de trabajo, la segunda más pronunciada del año, solo superada por el desplome de enero, cuando se perdieron 705.427 empleos. Este comportamiento negativo se debió a una contracción tanto del empleo formal como del informal, aunque esta última fue más acusada.
Con los resultados de junio, la población ocupada acumula un déficit de 293.227 personas en lo que va de 2026. Es decir, la creación de empleo en el primer semestre del año presenta un saldo negativo, lo que supone un lastre para satisfacer la demanda de trabajo de una fuerza laboral que crece a un ritmo de 1,2 millones de nuevos ocupados al año.
La caída de la ocupación vino acompañada de un aumento del desempleo. En junio, 77.843 personas se sumaron a las listas del paro, elevando la tasa de desocupación al 2,9%, el nivel más alto desde septiembre de 2025. La Población No Económicamente Activa (PNEA) también creció, con 285.856 personas más que en mayo, concentradas en el grupo de los "no disponibles" para trabajar.
En el acumulado de enero a junio, la inactividad laboral ha registrado un incremento significativo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de un millón de personas se han sumado a la población no disponible para trabajar en lo que va de año.
La reducción de la ocupación en junio se explica por una disminución de 19.707 empleos formales y una contracción mucho mayor en el sector informal, que perdió 299.926 puestos. Como resultado, la tasa de informalidad cayó ligeramente 0,2 puntos porcentuales respecto a mayo, situándose en el 55,0% de la población ocupada. Sin embargo, en el primer semestre del año, la informalidad ha aumentado 0,4 puntos porcentuales.
Industria y servicios, los sectores más castigados
El sector industrial fue el que sufrió la mayor pérdida de empleo en junio, con una reducción de 611.978 ocupados. Dentro de este sector, la manufactura registró la contracción más fuerte, con 482.652 empleos menos, seguida de la construcción, que perdió 120.877 puestos. Las actividades extractivas y de electricidad también contribuyeron a las cifras negativas, aunque en menor medida.
En el sector servicios, la caída fue más moderada, con 78.923 empleos menos. No obstante, este dato global esconde un comportamiento dispar: subsectores como la restauración (-320.303) y el comercio (-277.588) sufrieron pérdidas significativas, mientras que otras actividades terciarias lograron compensar parcialmente el descenso con saldos positivos.
El único sector que registró un balance positivo fue el primario. Las actividades de agricultura, pesca y ganadería sumaron 399.534 empleos en junio, lo que no solo permitió recuperar los puestos perdidos en mayo, sino que dejó un acumulado positivo en lo que va de año.
"La caída del empleo en junio refleja la fragilidad del mercado laboral, que no logra generar los puestos necesarios para absorber a la población activa", señalan fuentes del INEGI.
Para los trabajadores, la situación se traduce en una mayor dificultad para encontrar empleo formal y estable. La pérdida de puestos en la industria manufacturera y en servicios clave como la restauración y el comercio afecta especialmente a los jóvenes y a los trabajadores con menor cualificación. La informalidad, que sigue siendo elevada, implica menores ingresos y falta de protección social.
De cara al futuro, el mercado laboral debería crear alrededor de 1,2 millones de empleos al año para satisfacer el crecimiento de la fuerza laboral. Con el déficit acumulado en el primer semestre, la meta se antoja difícil de alcanzar. Los próximos meses serán clave para determinar si la tendencia negativa se revierte o se consolida.
Los datos de la ENOE para julio, que se publicarán en las próximas semanas, permitirán evaluar si la pérdida de empleo se modera o si, por el contrario, el mercado laboral continúa deteriorándose.

