El informe 'Perspectivas de empleo de la OCDE 2026' revela que los salarios reales en España aún no han recuperado el nivel prepandemia, con una caída del 2% desde 2021. El organismo señala la baja productividad y la inflación como principales lastres.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado su informe 'Perspectivas de empleo de la OCDE 2026', y el diagnóstico para España es agridulce. Mientras el mercado laboral muestra signos de mejora en empleo y temporalidad, los salarios reales —una vez descontada la inflación— siguen un 2% por debajo del nivel del primer trimestre de 2021. Es decir, el poder adquisitivo de los trabajadores españoles es hoy menor que antes de que los precios se dispararan.
Según la OCDE, España se sitúa entre los tres países con la mayor caída de ingresos reales desde la pandemia, solo por detrás de Italia y Australia. La mayoría de los socios europeos ya han recuperado el terreno perdido, pero España se queda rezagada. El organismo prevé que los salarios reales apenas repunten en 2026 y 2027, lastrados por la baja productividad y las nuevas tensiones inflacionistas.
El salario mínimo sube, pero el resto se estanca
El salario mínimo interprofesional (SMI) ha experimentado subidas significativas en los últimos años. En 2026 alcanzó los 1.221 euros mensuales, un 3,1% más que el año anterior, y acumula una mejora superior al 60% desde 2018. Esta medida protege a los trabajadores en la base salarial, pero la gran mayoría de los empleados no se beneficia de estas subidas. El resultado es una compresión salarial: un trabajador con años de experiencia puede cobrar solo un poco más que uno recién incorporado.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el coste laboral por trabajador subió un 4,9% en el primer trimestre de 2026, pero con una inflación en torno al 3%, la mejora real es mínima. La OCDE advierte que, con la productividad estancada, los márgenes empresariales no permiten aumentos generalizados, lo que mantiene a buena parte de la plantilla sin una mejora tangible de poder adquisitivo.
Los salarios reales no acaban de despegar porque la productividad lleva una década sin mejorar y la inflación se come cualquier subida nominal.
Productividad a la baja y paro elevado: los otros lastres
La OCDE señala a la productividad como el culpable de fondo. España lleva diez años con una eficiencia laboral que apenas avanza, lo que limita las subidas salariales sin recortar márgenes empresariales. Además, la inflación reciente añade presión: cada euro que sube el sueldo pierde fuerza si los precios suben casi al mismo ritmo. El organismo insiste en que solo un empujón a la productividad puede romper este círculo, y recomienda políticas de formación, digitalización y mejora de la competitividad de las empresas.
El paro sigue siendo una herida nacional. España es el segundo país de la OCDE con mayor tasa de desempleo, el doble de la media. En mayo, el paro bajó al 10,3%, niveles de 2007, pero la desigualdad geográfica es enorme: la diferencia entre la región con más y menos paro alcanza 15,5 puntos, muy por encima del promedio de la OCDE. Esta brecha refleja un mercado laboral a dos velocidades y dificulta que la mejora del empleo llegue por igual a todos los hogares.
El informe también destaca un dato positivo: gracias a la reforma laboral de 2022, la proporción de empresas que despiden ante vaivenes económicos ha bajado del 8,9% a finales de 2019 al 4,3% en el primer trimestre de 2026, y la temporalidad ha caído del 24,8% al 14,8%.
Qué significa para el trabajador medio
Para el trabajador por cuenta ajena, el mensaje es claro: el poder adquisitivo no se recuperará a corto plazo. Las subidas salariales nominales se ven erosionadas por la inflación, y la productividad no da margen para mejoras reales. Los convenios colectivos y las revisiones salariales serán clave para intentar ganar algo de terreno. La OCDE recomienda a los trabajadores estar atentos a las negociaciones colectivas y buscar formación para mejorar su productividad individual.
El informe no prevé una ayuda concreta por parte del Gobierno, pero sugiere que las políticas de formación y digitalización son el camino para romper el estancamiento. Mientras tanto, la compresión salarial y la desigualdad geográfica seguirán siendo desafíos estructurales. España necesita un empujón a la productividad para que los salarios reales vuelvan a crecer de forma sostenida.
¿Por qué los salarios reales en España están por debajo de 2021?
Según la OCDE, la baja productividad y la inflación han erosionado el poder adquisitivo, y España no ha recuperado el nivel prepandemia.
¿Cuánto ha subido el salario mínimo en 2026?
El salario mínimo interprofesional en 2026 es de 1.221 euros mensuales, un 3,1% más que el año anterior.
¿Qué recomienda la OCDE para mejorar los salarios?
La OCDE recomienda políticas de formación, digitalización y mejora de la competitividad empresarial para aumentar la productividad.

