La deuda global suma 353 billones de dólares, un 305% del PIB mundial, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). El alza de precios energéticos y alimentarios eleva la presión sobre los presupuestos públicos y el coste del crédito.
El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) ha publicado su informe bimestral sobre la deuda global, que sitúa el endeudamiento total en 353 billones de dólares, equivalente al 305% del PIB mundial. La cifra supone un nuevo récord y refleja el impacto acumulado de años de bajos tipos de interés, estímulos fiscales y, más recientemente, la inflación de materias primas.
El documento advierte de que la persistencia de los precios altos de la energía y los alimentos, agravada por el conflicto en Oriente Medio, está reduciendo el margen de maniobra de los bancos centrales para subir los tipos de interés sin agravar la carga de la deuda pública. Según el IIF, los mercados podrían endurecer las condiciones de financiamiento incluso sin movimientos de la política monetaria, empujando al alza las tasas a largo plazo.
La deuda pública de emergentes escala al 74,6% del PIB
Uno de los focos de atención del informe es el deterioro de las finanzas públicas en las economías emergentes. La deuda pública de estos países ha pasado del 70,9% del PIB en el primer trimestre de 2025 al 74,6% en el período enero-marzo de 2026. En América Latina, el incremento ha sido del 65,7% al 67,3% en el mismo lapso.
El IIF señala que estas regiones afrontan una doble vulnerabilidad: menor espacio fiscal para absorber choques externos y mayor sensibilidad a los incrementos en el coste del crédito externo. La combinación de inflación alta y tipos de interés elevados podría obligar a los gobiernos a recurrir a nuevos subsidios energéticos o alimentarios, lo que tensionaría aún más los presupuestos.
El apetito por el riesgo se mantiene, pero la reasignación de capital ya está en marcha
A pesar del escenario de endeudamiento récord, el informe del IIF detecta una nota de resistencia: el apetito global por el riesgo sigue siendo relativamente firme y los diferenciales de crédito se mantienen cerca de niveles reducidos, lo que ha evitado contagios más amplios hasta ahora. Sin embargo, los gestores de carteras ya han comenzado a diversificar sus inversiones fuera de los activos estadounidenses tradicionales, buscando alternativas en otros mercados.
La reasignación de capital es un fenómeno que el IIF considera incipiente pero relevante: si las tasas de largo plazo siguen al alza y la deuda soberana de los países desarrollados ofrece menos margen, los flujos internacionales podrían cambiar de dirección en los próximos meses. Para los inversores españoles y europeos, esto abre tanto oportunidades como riesgos, especialmente en renta fija y divisas.
El organismo, que agrupa a grandes bancos y gestoras globales, subraya que la clave estará en la persistencia de la inflación de materias primas. Si los precios energéticos y alimentarios se mantienen elevados durante todo 2026, los gobiernos con poco margen fiscal —como varios del sur de Europa y América Latina— podrían ver incrementado su coste de financiamiento de forma significativa.
En el corto plazo, la inflación elevada reduce la relación deuda/PIB de forma aparente porque el denominador nominal crece, pero ese efecto se desvanece si la subida de precios no es transitoria. El IIF advierte de que el volumen real de obligaciones sigue siendo alto y muy sensible a cualquier variación en los costes de financiamiento.
Para las empresas españolas con exposición internacional, el mensaje del informe es claro: conviene vigilar tres señales en los próximos meses: la evolución de los precios de la energía y los alimentos, las tasas de interés a largo plazo y el grado de deterioro del espacio fiscal de los países donde operan. La combinación de estos factores podría alterar las condiciones de crédito y la asignación de capital a nivel global.
El próximo informe del IIF, previsto para dentro de dos meses, ofrecerá una actualización de estas cifras y permitirá evaluar si las tendencias se consolidan o si aparecen signos de alivio. De momento, la advertencia está servida: la deuda global no da tregua y las decisiones de los próximos meses serán clave para la estabilidad financiera.
¿Qué es el IIF y por qué es relevante su informe sobre la deuda global?
El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) es una asociación global de instituciones financieras que publica informes periódicos sobre la deuda mundial. Su relevancia radica en que sus análisis son seguidos por bancos centrales, gobiernos e inversores para anticipar tendencias macroeconómicas.
¿Cómo afecta la deuda global récord a la economía española?
España, como economía con alta deuda pública (en torno al 110% del PIB), es sensible a subidas de tipos y al encarecimiento del crédito. El informe del IIF sugiere que si las tasas a largo plazo suben, el servicio de la deuda española podría incrementarse, presionando el presupuesto público.
¿Qué pueden hacer los inversores ante el aumento de la deuda global?
El IIF recomienda vigilar la inflación de materias primas y las tasas de largo plazo. Los inversores pueden considerar diversificar geográficamente sus carteras y prestar atención a la renta fija de países con menor endeudamiento y mayor espacio fiscal.

