sábado, 25 de julio de 2026

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Un piloto en Minnesota produce 1 tonelada diaria de amoníaco verde con energía eólica

Un piloto en Minnesota produce 1 tonelada diaria de amoníaco verde con energía eólica, reduciendo costes hasta un 50% y emisiones de CO₂ en un 90%.

Beatriz Lorenzo AguirreBeatriz Lorenzo Aguirre· · 4 min de lectura

Un proyecto piloto en Morris (Minnesota) produce 1 tonelada diaria de amoníaco verde usando exclusivamente energía eólica. El modelo, impulsado por la Universidad de Minnesota, promete reducir costes hasta un 50% y eliminar casi por completo las emisiones de CO₂.

Un proyecto piloto en Morris, Minnesota, está produciendo 1 tonelada diaria de amoníaco verde utilizando exclusivamente energía eólica. La iniciativa, desarrollada en el West Central Research and Outreach Center (WCROC) de la Universidad de Minnesota, demuestra que es posible eliminar los combustibles fósiles del proceso de síntesis de fertilizantes.

La producción actual supone un salto significativo respecto al piloto anterior de 2013, que generaba 25 toneladas al año. El nuevo sistema, que opera de forma continua desde principios de 2026, valida la viabilidad técnica y económica de la producción descentralizada de amoníaco.

El proceso funciona con una secuencia técnica precisa: la turbina eólica genera electricidad renovable que alimenta electrolizadores, los cuales separan el hidrógeno del agua. Ese hidrógeno se combina con nitrógeno capturado del aire mediante el proceso Haber-Bosch para sintetizar amoníaco (NH₃).

La innovación clave reside en los nuevos modelos y sistemas de control desarrollados para ajustar dinámicamente la tasa de producción según la disponibilidad intermitente del viento. Esto resuelve uno de los mayores desafíos técnicos de producir químicos industriales con renovables variables.

El proyecto cuenta con la colaboración de RTI International y la firma de ingeniería Casale, con un financiamiento de 10 millones de dólares del programa REFUEL+IT de ARPA-E del Departamento de Energía de EE. UU.

Ventajas económicas frente al fertilizante tradicional

TalusAg, empresa de tecnología agrícola que lidera la expansión comercial de este modelo en Minnesota, afirma que su enfoque puede reducir los costes del amoníaco hasta en un 50% al eliminar la dependencia de cadenas de suministro globales frágiles. Los insumos principales son aire, agua y electricidad renovable.

La propuesta comercial en desarrollo planea instalaciones de 10.000 a 14.000 toneladas anuales, con arranque proyectado para 2027-2028. Otra iniciativa asociada menciona dos plantas modulares capaces de producir hasta 20 toneladas diarias.

El amoníaco convencional genera aproximadamente 2,8 toneladas de CO₂ por tonelada de NH₃ producida. Con electricidad renovable, el proceso de amoníaco verde se acerca a cero emisiones de carbono, reduciendo la huella energética fósil de la agricultura hasta en un 90%.

Ecosistema de actores en Minnesota

El ecosistema de amoníaco verde en Minnesota incluye múltiples actores: la Universidad de Minnesota lidera la investigación y operación del piloto en Morris; RTI International aporta el liderazgo técnico del proyecto de demostración de nueva generación; TalusAg se encarga de la comercialización y escalamiento de plantas modulares; Central Farm Service (CFS), una cooperativa agrícola, participará en la distribución; y CleanCounts certificará la intensidad de carbono del producto.

En Eagle Grove, Iowa, TalusAg ya tiene en construcción una planta comercial de 7.000 toneladas anuales, validando el modelo de negocio antes del escalamiento en Minnesota.

Impacto para agricultores y economías rurales

La Universidad de Minnesota presenta el proyecto como una forma de retener dólares de fertilizante en el estado, fortaleciendo economías rurales y apoyando a cooperativas o inversores locales. El amoníaco producido está pensado para suministrar un insumo clave para cultivos de alto rendimiento, especialmente maíz.

Los agricultores que adopten amoníaco verde pueden reducir su exposición a la volatilidad de precios del mercado internacional de fertilizantes y mejorar las puntuaciones de intensidad de carbono de sus productos, un factor cada vez más relevante para acceder a mercados premium y programas de sostenibilidad.

Para startups del sector cleantech y agtech, este caso de estudio ofrece lecciones accionables: la descentralización de insumos industriales es una oportunidad de mercado real. Producir fertilizante localmente con renovables elimina dependencias de importación, reduce costes logísticos y crea resiliencia ante disrupciones de cadena de suministro.

El modelo de negocio, basado en plantas modulares y producción distribuida, podría replicarse en otras regiones con recursos eólicos o solares. La combinación de tecnología madura, financiación pública y demanda comercial sugiere que el amoníaco verde está dejando de ser una promesa para convertirse en una realidad industrial.

Beatriz Lorenzo Aguirre

Escrito por

Beatriz Lorenzo Aguirre

Redactora

Periodismo económico por la Carlos III y lectora compulsiva de cuentas anuales. Cafés a destajo, alergia a las notas de prensa vacías y memoria para los ERE; en Iber Empresa escribe de empresas y empleo.