El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, aseguró que no tolerará una inflación por encima del 2%, defraudando a quienes esperaban una política monetaria laxa pese a las presiones de Trump.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, lanzó un mensaje claro desde Sintra (Portugal): no habrá margen para la complacencia con la inflación. Durante un panel organizado por el Banco Central Europeo, Warsh afirmó que quienes esperen que el banco central estadounidense tolere una inflación superior al 2% se llevarán una decepción.
“Si hubiera personas en los hogares, empresas o mercados financieros que pensaran que este banco central estaría dispuesto a tolerar una inflación por encima del objetivo de 2%, me temo que se sentirían decepcionadas”, declaró Warsh. La afirmación supone un jarro de agua fría para los inversores que apostaban por un giro dovish tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
Independencia frente a las presiones políticas
Trump, que nombró a Warsh en mayo, ha reclamado en repetidas ocasiones un recorte de tipos. Preguntado directamente si su advertencia de decepción incluía al presidente, Warsh fue tajante: “Hemos sido un banco central independiente durante mucho tiempo. Vamos a ser un banco central independiente en este momento y no verán cambios al respecto”.
La declaración cobra especial relevancia después de que el Tribunal Supremo dictaminara que Trump no puede destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, reafirmando la autonomía del banco central. Warsh aseguró que la sentencia no alterará el funcionamiento de la institución.
Poca orientación futura y cautela en las decisiones
Warsh evitó dar pistas sobre la próxima reunión de tipos, prevista para el 28 de julio. “Cuando cerremos la puerta” empezaremos a deliberar, dijo, negándose a comentar sobre riesgos o factores que enmarcan el debate. Esta falta de orientación prospectiva contrasta con la comunicación de anteriores presidentes de la Fed.
En el mismo panel, otros banqueros centrales coincidieron en rechazar la “orientación prospectiva” y mostraron una renuencia general a adelantar movimientos. Warsh sí se pronunció sobre el impacto de la inteligencia artificial, aunque de forma genérica: aseguró que es responsabilidad de la Fed evitar que la IA genere presiones inflacionistas.
Para los inversores españoles y europeos, la postura de Warsh implica que el endurecimiento monetario en EE.UU. podría prolongarse, lo que mantendría el dólar fuerte y tensionaría los mercados emergentes. La Fed ha subido los tipos en 525 puntos básicos desde 2022, y aunque la inflación se ha moderado al 3,4%, sigue lejos del objetivo del 2%.
La próxima cita clave será el 28 de julio, cuando el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decida si mantiene los tipos en el 5,5% o aplica un nuevo incremento. Hasta entonces, Warsh ha dejado claro que no dará pistas.
¿Qué significa que la Fed no tolere inflación por encima del 2%?
Significa que el banco central mantendrá una política monetaria restrictiva, con tipos de interés altos, hasta que la inflación baje al 2%, sin ceder a presiones para recortarlos antes.
¿Cómo afecta la postura de Warsh a los inversores españoles?
Mantiene un dólar fuerte y encarece la financiación en dólares, lo que puede impactar en empresas con deuda en esa moneda y en los mercados emergentes donde invierten fondos españoles.
¿Cuándo es la próxima reunión de la Fed sobre tipos?
La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) será el 28 de julio, donde se decidirá si se suben, mantienen o bajan los tipos de interés.

