El FMI y expertos del MIT alertan de que una relajación monetaria prematura podría mantener la inflación por encima del objetivo, tras los errores de calibración posteriores a la pandemia.
Los bancos centrales de todo el mundo se enfrentan a una nueva advertencia: si recortan los tipos de interés demasiado deprisa, corren el riesgo de que la inflación se mantenga persistentemente por encima del objetivo. Así lo señalaron economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), del MIT y de varios bancos centrales reunidos en Taskent, Uzbekistán, en el primer Diálogo sobre Política Monetaria.
Athanasios Orphanides, profesor del MIT y exgobernador del Banco Central de Chipre, fue tajante: "Si observamos la experiencia posterior a la pandemia, muchos bancos centrales de todo el mundo no calibraron bien la política y acabaron con una inflación muy superior a las definiciones de estabilidad de precios que se habían fijado". En su opinión, el riesgo de repetir ese error es real si se opta por una relajación monetaria prematura.
El desafío de los shocks económicos en cadena
El problema no es solo acertar con el momento del recorte. Para los bancos centrales, el reto de fondo es preservar la credibilidad cuando los shocks en los precios, las cadenas de suministro y la demanda son cada vez más difíciles de anticipar. Koba Gvenetadze, representante residente del FMI en Uzbekistán, subrayó que "en los últimos cinco años ha habido shocks continuos y por eso las lecciones extraídas de esos shocks y el intercambio de experiencias son absolutamente fundamentales".
La pandemia, añadió Gvenetadze, demostró por qué los bancos centrales no siempre pueden tratar las perturbaciones de oferta como algo pasajero: "De la experiencia de la COVID hemos aprendido que, aunque haya shocks de oferta que no afecten a la inflación al principio, más adelante sí pueden empezar a hacerlo".
Objetivos de inflación: el marco que funciona
Ante este panorama, Orphanides defendió el esquema de objetivos de inflación como uno de los marcos más eficaces para orientar la política monetaria cuando las condiciones económicas se vuelven más difíciles de interpretar. "Un marco que, en mi opinión, funciona muy bien, y que también se ha adoptado en Uzbekistán en los últimos años, es precisamente el de objetivos de inflación", señaló.
Al centrarse en estabilizar la inflación y mantener la estabilidad de precios, el banco central sienta la base para todos los demás ajustes que deben producirse cuando la economía sufre un shock. Uzbekistán avanza hacia un régimen pleno de objetivos de inflación en el marco de unas reformas de mercado más amplias. Según las cifras presentadas por el Banco Central, la inflación ha caído de casi un 20 % en 2018 a un 5,5 % en mayo de 2026. Las expectativas de inflación de hogares y empresas también se han reducido, de una media del 20 % a alrededor del 10 %.
Estas cifras son importantes para la transición hacia el régimen de objetivos de inflación, que depende no solo de una menor inflación general, sino también de que empresas y hogares confíen en que el aumento de los precios seguirá bajo control.
Menos dolarización, más confianza en la moneda local
El Banco Central de Uzbekistán citó además la menor dolarización como señal de una confianza creciente en la estabilidad macroeconómica. Los depósitos en divisas representan ahora en torno al 20 % del total de depósitos bancarios, frente a casi el 50 % anteriormente, mientras que el crédito dolarizado se sitúa en el 37 %, frente al 54 %.
Para inversores y empresas, una menor dolarización puede reflejar una mayor confianza en la moneda nacional y hacer que la política monetaria sea más eficaz a través de los mercados financieros locales. Samigjon Inogamov, director del Departamento de Política Monetaria del Banco Central de Uzbekistán, explicó que las autoridades están aplicando reformas como el desarrollo de mercados financieros internos más profundos, la liberalización de la cuenta financiera y la creación de un mercado de capitales más sólido.
Inogamov señaló que el banco central mantendrá unas condiciones monetarias restrictivas para alcanzar su objetivo de inflación y reforzar la credibilidad de la política monetaria. Para los inversores y analistas, la lección es clara: los bancos centrales no pueden permitirse el lujo de repetir los errores de la pospandemia, y cualquier movimiento hacia tipos más bajos deberá estar respaldado por datos sólidos que confirmen que la inflación está realmente bajo control.
¿Por qué los bancos centrales no deberían recortar los tipos demasiado rápido?
Porque si relajan la política monetaria antes de que la inflación esté controlada, podrían perpetuar el alza de precios y perder credibilidad, como ocurrió tras la pandemia.
¿Qué es el objetivo de inflación y por qué es importante?
Es un marco de política monetaria en el que el banco central fija una meta de inflación (por ejemplo, 2%) y ajusta los tipos para alcanzarla. Ayuda a estabilizar expectativas y a anclar la confianza de hogares y empresas.
¿Cómo afecta la dolarización a la política monetaria?
Una alta dolarización reduce la eficacia de la política monetaria, porque la economía depende de divisas extranjeras. Reducirla, como ha hecho Uzbekistán, aumenta la confianza en la moneda local y facilita el control de la inflación.

