Las empresas que usen chatbots, generadores de contenido o análisis de comportamiento con IA deberán informar al usuario desde el 2 de agosto, según el AI Act europeo.
Las empresas que usan inteligencia artificial en su día a día tienen desde el 2 de agosto una nueva obligación: avisar al usuario cuando interactúa con una máquina. Lo impone el artículo 50 del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, el conocido como AI Act, cuyas directrices ha detallado la Comisión Europea.
La medida no afecta solo a los sistemas de alto riesgo, que acaparan buena parte de la atención mediática. También alcanza a usos cotidianos como los asistentes virtuales, los chatbots de atención al cliente, los generadores de textos, imágenes o vídeos, y las herramientas que analizan comportamientos humanos.
El objetivo, según la Comisión Europea, es reducir riesgos como la desinformación, el fraude, la manipulación o la suplantación de identidad. La ciudadanía debe poder saber en todo momento si detrás de una conversación o de un contenido hay una inteligencia artificial.
Qué tienen que hacer las empresas
Las organizaciones que desplieguen estas tecnologías deberán revisar sus sistemas y, en su caso, incorporar avisos claros. La norma afecta especialmente a los departamentos de atención al cliente, comunicación corporativa, marketing y generación de contenidos, donde el uso de IA se ha generalizado en los últimos años.
La Comisión Europea ha publicado directrices para facilitar la aplicación de estas obligaciones. Las empresas deben asegurarse de que el usuario es informado de forma transparente y comprensible, sin ambigüedades ni letra pequeña.
Para muchas pymes, el primer paso será auditar qué herramientas de IA utilizan y en qué procesos intervienen. Después, decidir cómo comunicarlo: un aviso en la web, un mensaje automático en el chat o una mención en los contenidos generados pueden ser suficientes, siempre que resulten visibles y claros.
La norma no exige un registro ni una autorización previa, pero sí un cambio de mentalidad: la transparencia deja de ser voluntaria y pasa a ser un requisito legal. Las empresas que ya usan IA deberían revisar sus sistemas antes de que las autoridades empiecen a vigilar su cumplimiento.
Para el usuario, el cambio implica que pronto será habitual encontrarse con avisos del tipo "estás hablando con un asistente automático" o "este texto ha sido generado con IA". Algo que, según la Comisión Europea, ayudará a tomar decisiones más informadas y a protegerse frente a posibles engaños.
La próxima fecha clave será la entrada en vigor de las obligaciones para los sistemas de alto riesgo, que llegarán más adelante. Mientras tanto, las empresas tienen margen para adaptar sus procesos y evitar sorpresas.

