El empresario tecnológico Bryan Johnson, conocido por gastar millones en revertir su edad biológica, ha sido diagnosticado con gastritis autoinmune, una dolencia incurable. Su sistema inmunológico ataca su propio estómago.
Bryan Johnson, el polémico millonario estadounidense que ha invertido millones de dólares en su proyecto de biohacking para no envejecer, ha recibido un duro revés médico. Los análisis han confirmado que padece gastritis autoinmune, una enfermedad crónica e incurable en la que su propio sistema inmunológico destruye las células de su estómago.
El fundador de Kernel, de 47 años, reveló el diagnóstico en sus redes sociales. "Mi cuerpo se está atacando a sí mismo", escribió, visiblemente afectado. La noticia contradice su discurso de control total sobre su salud, tras años de estrictas dietas, trasplantes de plasma y decenas de suplementos.
Una enfermedad que desafía su plan de inmortalidad
La gastritis autoinmune es una patología poco frecuente que provoca inflamación crónica del estómago. Con el tiempo, puede derivar en deficiencia de vitamina B12, anemia perniciosa y un mayor riesgo de cáncer gástrico. No tiene cura, aunque sus síntomas pueden controlarse con medicación y cambios en la alimentación.
Johnson, que asegura haber reducido su edad biológica en más de cinco años, se enfrenta ahora a una dolencia que ningún tratamiento antienvejecimiento puede revertir. "Es irónico que quien intenta hackear la muerte tenga que lidiar con una enfermedad que ataca desde dentro", señalan fuentes cercanas al empresario.
El millonario ya ha anunciado que planea "resolver" el problema con inteligencia artificial. Su empresa, Blueprint, dedicada a la longevidad, trabaja en un sistema de diagnóstico precoz basado en IA. Sin embargo, los expertos advierten que la IA no puede curar una enfermedad autoinmune establecida.
El lado oscuro del biohacking extremo
El caso de Johnson reabre el debate sobre los límites del biohacking. Algunos médicos sugieren que su estilo de vida, con suplementos y fármacos experimentales, podría haber alterado su sistema inmunológico. "No sabemos si la gastritis autoinmune es consecuencia de sus prácticas, pero es una hipótesis plausible", explica un gastroenterólogo consultado.
Johnson, que se somete a cientos de pruebas médicas semanales, no se rinde. "Seguiré luchando. La ciencia encontrará una solución", afirmó. Mientras tanto, tendrá que adaptar su estricta rutina: su dieta, basada en batidos y vegetales, deberá ser revisada para no irritar su estómago.
Para los seguidores del movimiento longevidad extrema, el diagnóstico es un jarro de agua fría. "Si alguien con todos los recursos no puede evitar una enfermedad, ¿qué esperanza tenemos los demás?", se preguntan en foros especializados. La respuesta, de momento, es ninguna: la gastritis autoinmune no entiende de fortunas ni de voluntad de hierro.
El siguiente paso de Johnson será someterse a un tratamiento con inmunosupresores para frenar el ataque de su sistema inmunológico. "No es lo que planeaba, pero es lo que toca", zanjó. La paradoja de quien quería vivir para siempre y ahora debe conformarse con vivir con una enfermedad crónica.
¿Qué es la gastritis autoinmune?
Es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunológico ataca las células del estómago, causando inflamación y posibles deficiencias nutricionales.
¿Tiene cura la gastritis autoinmune?
No, es incurable, pero se puede tratar con medicamentos inmunosupresores y cambios en la dieta para controlar los síntomas.

