Europa ha puesto en marcha doce megaproyectos de hidrógeno verde con una inversión global de 13.000 millones. España es la segunda potencia, con tres plantas estratégicas: Huelva, Bilbao y Cartagena.
El hidrógeno verde ya no es una promesa de futuro. Doce megaproyectos, con una capacidad conjunta de 3 GW y una inversión que supera los 13.000 millones de euros, están ya en construcción en Europa. Y España ocupa un lugar destacado: es el segundo país con mayor capacidad industrial, gracias a tres plantas clave en Huelva, Bilbao y Cartagena.
La planta onubense, denominada Moeve Onuba, es la más ambiciosa de las tres. Con 300 MW de capacidad inicial, ampliables a 400, y una inversión de más de 1.000 millones de euros, suministrará hidrógeno renovable a la refinería, a la industria química y a la producción de combustibles sintéticos de baja huella de carbono. Forma parte del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, que aspira a alcanzar los 2 GW.
El proyecto Moeve Onuba, heredero del histórico polo químico de Cepsa, está llamado a transformar el tejido industrial de la provincia. Según fuentes del sector, la planta se integrará en el ecosistema energético de la zona, aprovechando las infraestructuras existentes y generando empleo cualificado. Aunque no se han precisado plazos concretos, se espera que la producción comience a lo largo de esta década.
A nivel europeo, el proyecto más grande es el sueco Stegra, con 700 MW y una inversión de 7.000 millones de euros, que usará hidrógeno para producir acero sin emisiones. Le siguen los alemanes Emden Clean Hydrogen Coastline (320 MW) y GET H2 Nukleus (300 MW), que incluirán redes de tuberías y almacenamiento en cavernas salinas. En los Países Bajos, Shell y Air Liquide construyen sendas plantas de 200 MW en el puerto de Róterdam, conectadas a refinerías y a la futura red de hidrógeno. Francia, Austria y Portugal también aportan proyectos: Normand’Hy (200 MW), una planta austriaca de 140 MW y otra portuguesa de 100 MW en Sines.
El principal desafío sigue siendo el coste. El hidrógeno verde cuesta entre cinco y diez veces más que el gris, obtenido del gas natural. Según la consultora IDTechEx, la clave está en reducir los costes de producción y mejorar la eficiencia de los electrolizadores. Precisamente, estas doce plantas pretenden demostrar que es posible alcanzar la escala necesaria para competir con los combustibles fósiles.
En España, además de Huelva, destacan los proyectos de Bilbao y Cartagena. En Bilbao, Petronor construye el Green Hydrogen Hub, con 100 MW y 300 millones de inversión, para abastecer al tejido industrial vasco. En Cartagena, Repsol ha obtenido la Declaración de Impacto Ambiental favorable para su planta de 100 MW, que producirá 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable para descarbonizar su refinería. El proyecto ha superado el trámite ambiental sin alegaciones.
Más allá de la península, Zaragoza también se suma con el proyecto «Zaragoza Zero Residuos», que invertirá 200 millones para convertir 150.000 toneladas de residuos no reciclables en hidrógeno verde y metanol mediante reciclaje químico.
Uno de los grandes retos para el despegue del hidrógeno es el almacenamiento. El consorcio Guardiane-Q, con 7 millones de euros, desarrolla un sistema de seguridad avanzado para el almacenamiento subterráneo en yacimientos agotados de gas. El proyecto, enmarcado en la iniciativa Aljarafe, empleará inteligencia artificial, comunicaciones satelitales y criptografía post-cuántica para proteger las infraestructuras.
Según IDTechEx, el mercado global del hidrógeno verde moverá 166.000 millones de dólares en 2037, con un crecimiento anual del 48%. Para que esa cifra se materialice, el hidrógeno renovable debe alcanzar la escala y el precio del gas natural actual. Las doce plantas europeas son el primer escalón de esa transición.
Para el conductor onubense, el impacto llegará a medio plazo. Modelos como el Toyota Mirai o el Hyundai Nexo verán reducido su coste de repostaje a medida que el hidrógeno verde se abarate. Hoy, el kilo cuesta entre 10 y 15 euros en las pocas hidrogeneras operativas. En España hay menos de 10 estaciones públicas, pero los megaproyectos de Huelva, Bilbao y Cartagena incluyen planes para estaciones de repostaje en corredores estratégicos. Las primeras plantas empezarán a producir a lo largo de esta década, aunque la red de distribución masiva no será una realidad hasta la próxima.

