La empresa de base científico-tecnológica Invahack, nacida en la UCSC, ha sido seleccionada en el programa Startup Ciencia de ANID. La iniciativa busca validar comercialmente una plataforma para prevenir especies invasoras en el transporte marítimo.
La startup chilena Invahack, especializada en la prevención de invasiones biológicas marinas, ha recibido un impulso clave para su despegue comercial. La empresa de base científico-tecnológica (EBCT), surgida en la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), ha sido seleccionada en el programa Startup Ciencia de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). La adjudicación permitirá avanzar hacia la validación comercial de su plataforma tecnológica, orientada a evaluar y prevenir el ingreso de especies invasoras asociadas al transporte marítimo y la actividad portuaria.
Detrás del proyecto están la bióloga marina Linette Tralma y el académico Dr. Carlos Zamora-Manzur, quienes han convertido años de investigación en una herramienta concreta para proteger los ecosistemas marinos. La iniciativa comenzó en una hackatón universitaria y, tras recibir apoyo de varios programas de innovación de la UCSC, hoy se constituye como Invahack SpA. El objetivo ahora es demostrar que la tecnología no solo sirve para la ciencia, sino que tiene un mercado real en puertos y navieras.
De la ciencia al mercado: el salto comercial de Invahack
Uno de los principales retos de la postulación a Startup Ciencia fue, según Linette Tralma, demostrar que la propuesta tenía un potencial de aplicación más allá del ámbito científico.
“Nuestro enfoque es biológico y para prevención de las invasiones, pero había que demostrar que nuestra propuesta tenía una usabilidad más allá de nuestras ganas de conservar la biodiversidad. Había que mostrar que podía ir hacia un producto comercial que impulsara la protección ambiental”, señaló Tralma.El financiamiento permitirá trabajar durante un año en el desarrollo y validación del modelo de negocio, con el desafío de generar las primeras ventas y acercar la tecnología a potenciales usuarios. Para ello, el Puerto de San Antonio juega un papel fundamental como entidad asociada y socio estratégico. Su participación ha sido clave para validar el interés del sector por este tipo de herramientas de monitoreo y prevención ambiental.
El Dr. Carlos Zamora destacó que la adjudicación marca el inicio de una nueva etapa centrada en la transferencia tecnológica y la vinculación con clientes.
“Lo nuevo es toda la parte comercial. Ahora ya no somos solo Carlos y Linette, ahora tenemos una empresa de base científico-tecnológica llamada Invahack. Todo el desarrollo está pensado para que este servicio pueda ser prestado a puertos y navieras, inicialmente en Chile y luego proyectarse hacia otros mercados”, indicó.
Apoyo institucional y proyección internacional
El desarrollo de Invahack ha contado con el respaldo de distintas unidades de la UCSC, especialmente de la Dirección de Innovación y de Ciencia 2030 Consorcio Sur-Subantártico. El equipo valoró el apoyo del Dr. Gastón Muñoz, gestor de innovación de la Facultad de Ciencias, y de diversos miembros de la Dirección de Innovación UCSC, quienes los alentaron a seguir participando en concursos para obtener financiamiento. Linette Tralma, además, ha participado en iniciativas dirigidas a mujeres líderes en innovación, como el Programa de Fortalecimiento de Competencias para Mujeres UCSC.
La adjudicación de Startup Ciencia consolida el trabajo colaborativo entre investigación, innovación y emprendimiento. Con esta nueva etapa, el equipo buscará acercar su tecnología al sector portuario y contribuir a la protección de la biodiversidad marina mediante herramientas basadas en evidencia científica. La proyección a nivel nacional es clara, y no descartan la internacionalización. Para los puertos y navieras interesados en la gestión ambiental, Invahack se presenta como una solución basada en ciencia, con validación comercial en marcha y un socio estratégico de primer nivel como el Puerto de San Antonio. El próximo año será clave para demostrar que la prevención de invasiones marinas también puede ser un negocio sostenible.

